Bárbara Román vive en el infierno sin Mercedes, sin saber dónde se encuentra aquella mujer que ama con rabia, con dolor, con su alma. Pero no tiene muchas opciones y solo tiene a María Elsa como la única persona que está dispuesta a ayudarla.

Nicanor también quiere ayudar, pero desde otra perspectiva, quiere que su matrimonio salga a flote y confía en que Bárbara va a ceder. Se escucha un "basta", ante la mentira y ante un encubrimiento que no tiene justificación para la profesora Román. 

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Y antes de querer abandonar toda esperanza, Bárbara le explica la verdad a un hombre confundido que cree que tiene parte de la culpa del amor entre dos mujeres: "Nicanor, hay cosas de las cuales yo nunca hablé contigo. Mercedez no es la única mujer con la que yo estuve".