Solo risas entre los capitanes de ambos equipos generó los intentos infructuosos del árbitro del encuentro para hacerse entender. La mezcla de idiomas no le jugó una buena pasada la colegiado y debió sacar todo su repertorio de señas, muecas y todo lo que aprendió en el colegio de inglés, español y croata.

Finalmente los futbolistas sonrieron ante los esfuerzos del juez, escogieron el lugar de lanzamiento y todo terminó muy bien con el paso a la final de “La Roja” de la China Cup.