Un centro llovido al área chilena terminó en lo que fue considerado por el Trovador del Gol como un milagro. La pelota suelta en el área chica, a metro y medio del arco de Claudio Bravo, era el segundo gol de Argentina y la tranquilidad antes del fin del primer tiempo y ¡Menos mal que le quedó a Otamendi!

El defensor del Manchester City al parecer entrenó la defición con el "Pipa" y la mandó tres metros sobre el larguero del arco chileno. ¡Un verdadero milagro!