Amaro y los pescadores de Punta Quihua tuvieron que detenerse para admirar un espectáculo marino: las toninas saltaban haciendo piruetas junto a su familia.

Tras algunos minutos de navegación, el grupo de pescadores junto a Amaro se sumergieron en las aguas para cazar un pulpo que luego sería cocinado en el patio de su casa. Quienes se dedican a la pesca en este lugar no usan tanques, sino que bombean el aire y lo hacen llegar a través de una manguera hasta los pulmones.

Amaro buceó bajando 15 metros para lograr la primera parte de este "ritual de los chonos", que luego debe terminar al poner el carbón y poner el pescado y pulpo.

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