Todo iba bien hasta que un temblor sacudió las casas de la familia Gallo ¡Menos mal nadie salió herido! Pero sí perjudicados como Paula, que terminó encerrada en el baño con el gasfiter. Mientras la dueña de casa pedía ayuda a su marido, este se las arreglaba para simular como que estaba intentado ayudarla, pero ¿En realidad? ¡Lo único que hacía era evadir la situación!