Emilia es la madre de Livia y está dispuesta a todo para proteger a su hija, tanto así que la internó en un convento desde muy pequeña. La juventud de Emilia estuvo marcada por el romance que vivió con el Conde Bernardo y que Condesa Victoria impidió, situación que la volvió en una mujer triste, amargada e inflexible, además de trabajadora.