La humorista Jenny Cavallo convenció con su propuesta al público de la Quinta Vergara, que la premió con una gaviota de plata. Por lo mismo, llamó la atención que durante la segunda parte de su rutina se comenzaran a escuchar pifias.

Pero los espectadores no estaban reprobando la puesta en escena. Los silbidos que surgieron espontáneos fueron para dar la alerta de que algo extraño estaba ocurriendo en la galería. 

La manifestación de los asistentes al festival fue tan evidente que los animadores debieron interrumpir la rutina de Cavallo, llamándola a la calma y haciéndole saber que las pifias no eran para ella. Rafael Araneda tomó la palabra y pidió tranquilidad a los asistentes, sobre todo a los que se encontraban en el sector en donde se desarrollaban los hechos. Aseguró que la asistencia estaba en camino.

¿Pero qué era lo que estaba ocurriendo? Los registros de los asistentes y de los medios presentes dan cuenta de que carabineros y personal de salud acudieron al lugar para atender el desmayo de una mujer.