El mercado laboral chileno está cambiando, y hoy el talento calificado se ha vuelto clave para que el país sea más competitivo. Así lo muestra el primer informe del Data Hub, el nuevo monitor del OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), que evidencia avances importantes, pero también desafíos pendientes.

Aunque hay señales positivas, como el liderazgo de Chile en participación femenina en minería con un 23,1%, el informe advierte que persisten problemas de productividad que dificultan un crecimiento realmente sostenible. Además, en varias industrias estratégicas todavía existen barreras estructurales que impiden que el aporte de las mujeres se traduzca en un impacto más significativo en la economía. 

Uno de los hallazgos del reporte es la desconexión entre el acceso al empleo y las oportunidades de formación técnica. Mientras se proyecta que la participación laboral de las mujeres alcance un 53% para el año 2026, actualmente sólo el 36,4% de las capacitaciones está dirigido a ellas. Esta brecha evidencia que, aunque las mujeres están entrando al mundo del trabajo, no están recibiendo las herramientas necesarias para ascender. Esta realidad se incrementa en el sector de la construcción, en donde la presencia femenina apenas ronda el 10%, y en industrias como la salmonicultura o la minería, donde ellas suelen quedar relegadas a roles menos especializados y de menor incidencia en el negocio.

 
 
 
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Al respecto, José Esteban Garay, gerente general del OTIC CChC, advirtió que "la empleabilidad, y especialmente la femenina, debe ser una política estratégica si queremos alcanzar el desarrollo. Hoy, un trabajador con competencias matemáticas recibe el doble de ingresos por hora que uno no calificado, pero las mujeres siguen enfrentando barreras invisibles para acceder a esa movilidad".

En la construcción, el 11,9% de las mujeres cuenta con educación universitaria completa, una cifra que supera con creces el 4,8% de sus pares hombres, sin embargo, este mayor nivel educativo no se traduce en liderazgo, ya que sólo el 4,6% de ellas logra acceder a cargos profesionales o de jefatura, mientras que el 57% permanece estancada en ocupaciones de baja calificación como jornales o ayudantes.

La conclusión de Data Hub dicta que el reto de nuestro país no es simplemente sumar nombres a la lista de empleados, sino movilizar ese talento hacia los espacios donde se define el valor, la innovación y la toma de decisiones.

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