[Comunidado de prensa]
El alza sostenida en las cuentas de la luz tras el descongelamiento de tarifas en Chile ha llevado a los hogares a revisar qué artefactos pesan más en la boleta mensual. Entre todos ellos, el refrigerador ocupa un lugar crítico: es el único electrodoméstico que funciona ininterrumpidamente las 24 horas del día, los 365 días del año, concentrando entre el 25% y el 30% del consumo eléctrico total de una vivienda promedio.
En este escenario, mantener en la cocina un aparato con más de una década de antigüedad, frecuentemente catalogado en clases de eficiencia inferiores como C o D bajo las normativas previas, significa asumir un sobrecosto constante en cada ciclo de facturación. Por esta razón, aprovechar los eventos comerciales como las ofertas de Black Friday para renovar la línea blanca dejó de percibirse como un gasto prescindible, convirtiéndose en una decisión táctica con retorno financiero inmediato para el bolsillo.
Motor Inverter vs. tradicional ¿Por qué hay tanta diferencia en el consumo?
La causa principal del elevado gasto de los modelos antiguos radica en el funcionamiento de su motor de ciclo fijo. Este mecanismo opera bajo una lógica de encendido y apagado constante cuando la temperatura interior se eleva, el motor arranca a su máxima capacidad, genera fuertes vibraciones y desata peaks de consumo eléctrico que encarecen la tarifa. Una vez alcanzado el enfriamiento, se apaga por completo, repitiendo este ciclo abrupto decenas de veces al día.
En contraste, los refrigeradores con tecnología Inverter emplean un compresor digital que regula su velocidad en función de la demanda térmica del momento. Al evitar los golpes bruscos de partida y mantener una marcha pareja, estos equipos disminuyen el consumo eléctrico entre un 40% y un 55%, según mediciones técnicas avaladas por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y el Ministerio de Energía. Esta estabilidad mecánica aporta una ventaja extra en el hogar reduce el ruido operativo desde los 45 decibeles de un motor convencional hasta cerca de 35 dB, logrando un silencio casi imperceptible en departamentos pequeños y cocinas integradas.
El impacto en la boleta ¿Cuánto dinero puedes ahorrar realmente?
Al llevar estas diferencias a la boleta mensual con un valor referencial promedio de $145 por kilowatt-hora (kWh) en el sistema regulado nacional, el impacto en las finanzas familiares se vuelve evidente. Un refrigerador con más de 10 años de servicio registra un gasto promedio de 45 a 60 kWh al mes, lo que se traduce en un costo de entre $6.500 y $8.700 solo por mantenerlo encendido.
Por su parte, un artefacto moderno con sello de eficiencia Clase A promedia un consumo de 20 a 28 kWh mensuales, recortando el desembolso a un rango de $2.900 a $4.000. La diferencia produce un ahorro mensual directo de hasta $4.700. Al proyectar este menor gasto a cinco años, período estándar para medir el Costo Total de Propiedad (TCO), la familia acumula aproximadamente $250.000 de ahorro en electricidad, amortizando de forma directa una proporción significativa del precio de compra del producto.
Recomendaciones clave para elegir el modelo ideal antes del verano
La proximidad de los meses calurosos añade una presión extra con mayor temperatura ambiental, los motores refrigerantes deben esforzarse más para mantener la cadena de frío, incrementando el gasto eléctrico justo cuando aumentan las compras de fin de año. Por eso, según antecedentes de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), la categoría de electrohogar se ubica de forma consistente entre las más demandadas de estas fechas.
Al vitrinear, la recomendación editorial es concentrarse en la etiqueta amarilla reglamentaria de la SEC y comparar el índice de consumo en kWh/mes por sobre la capacidad en litros. Asimismo, la distribución constante del aire frío que proveen estos sistemas evita el deterioro prematuro de frutas, verduras y carnes, disminuyendo el desperdicio alimentario en la despensa.
Financiar esta compra en cuotas sin interés permite que el propio ahorro mensual generado en la cuenta de la luz ayude a pagar parte de la cuota bancaria desde el primer ciclo de uso. Frente a las alzas tarifarias vigentes en el país, mantener funcionando un electrodoméstico ineficiente termina costando más caro que planificar su recambio.