Catalina Guerra se ha convertido en una de las reinas del drama en las teleseries de la tarde, demostrando su gran versatilidad con dos personajes completamente opuestos: la sufrida Bernardita Vial en El Jardín de Olivia y ahora como la intensa Andrea Núñez en La Baronesa.
El registro ha sido distinto. Bernardita se mostraba como una mujer frágil, que por años prefirió aguantar los maltratos de su marido con tal de que sus hijos fueran felices.
En un largo recorrido en la historia, la esposa de Luis Emilio Walker pudo encontrar la fortaleza de enfrentar al empresario y reencontrarse con un viejo amor. Tenía un futuro brillante por delante, pero tal como toda su vida, el final fue trágico.
Bernardita recibió un disparo y fue asesinada en la clínica para que no pudiera denunciar y su partida es lo que transformó a sus herederos para hacer justicia.
Un giro de 180 grados
En La Baronesa, el panorama es completamente distinto. Andrea tiene de sobra el carácter que a Bernardita le faltaba y puede que eso le dé más de un mal rato.
Andrea se casó muy joven con Samuel, su pololo del colegio. Poco después llegaría su primer hijo, Javier, quien nacería con un tumor cerebral que lo tuvo al borde de la muerte cuando apenas era un bebé.
Esta situación es la que marca a este personaje, porque tiene un instinto de protección muy diferente al rol anterior de la actriz. Andrea adora a su hijo con locura y en ese afán de cuidarlo, lo asfixia con su presencia. Lo mismo sucede con su marido, a quien cela de cualquier mujer que se le acerque.
Este constante estado de inseguridad la llevó a refugiarse en el alcohol y en la embriaguez se convierte en alguien que no acepta un no por respuesta; completamente sin filtro.
¿Andrea intentará reformarse para no perder a su familia o se convertirá en una villana da la historia?