En el día a día el capitán de la Marina, Bruno Montt, es un hombre reservado y con gran carácter. Quienes lo conocen saben que es una persona frágil que usa esta apariencia como escudo, ya que aún no tiene resuelta la muerte de su mujer hace cinco años. Pese a su esfuerzo no tiene mucho tacto para relacionarse con sus hijos, y siempre que intenta acercarse a ellos termina empeorando las cosas.