Cándida quiere ser más que la guardiana de Ángela. Primero la apartó del grupo para decirle que la amaba incluso más que a su propia vida. Y luego se acercó para estar a punto de besarla, dejando más claras sus intenciones ante la mirada atónita de las reclusas. La amante de Armando esquivó incomoda, pero intentó disimular, porque perderla significa quedar descubierta ante los ataques de sus compañeras. Solo atinó a despedirse para ir a dormir.

Tres presas se aproximaron para darle una advertencia a Ángela, la mañana siguiente. Le dijeron que tenga cuidado y que si no quiere tener una relación con Cándida, se lo aclare cuanto antes. Para no estar bajo su alero, tendrá que aprender a defenderse, porque las presas culpan a la serpiente de Villa Ruiseñor por la muerte de Manuela. La ira está latente entre las encarceladas.

La reclusa mayor de la cárcel apareció para acabar con la tensión, pidiendo un cigarrillo en especial de Ángela.

¿Qué pasará?, ¿Seguirá Angela bajo la protección de Cándida, y se emparejarán?, ¿la rechazará arriesgando los ataques en la cárcel de mujeres y hasta el odio de la líder?