Gönül intuyó que Turna estaba gravemente enferma al momento de contestar una llamada de ella. La alojó en su casa y la ciudó para bajar su fiebre. 

Zeynep regresó a casa y no encontró a la niña que estaba siendo cuidada por la amable señora. Al ir a buscarlas ambas compartieeron una profunda conversación sobre ser madres y la joven le contó cómo quería proteger a Turna porque cuando pequeña ella también fue abandonada por su madre. 

Los ojos de Gönül se van llenando de lagrimas, porque ella es la verdadera madre de Zeynep