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¿Existe un sobrediagnóstico en Chile para el uso de Ritalin?

  • Por Patricia Pineda

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Por Patricia Pineda 

A primera vista, Florencia parece ser una niña retraída y callada; sin embargo, y a medida que pasan los minutos se hace más conversadora. Mientras su madre, Vanessa, ordena un poco el living de la casa, la menor de 9 años, pasa a su pieza a revisar las tareas que le indicaron en el colegio.

El comportamiento de Florencia, la verdad es muy normal, la típica conducta de una infante de su edad. Atenta, curiosa, inquieta, con una personalidad súper definida. Sin embargo, esto pareció ser un problema en la escuela municipal donde estudiaba la niña. Sí, estudiaba porque su madre la tuvo que retirar, luego que le exigieran que la llevaran a un neurólogo para que le recetaran Ritalín.

El medicamento, conocido con el nombre genérico de metilfenidato, es un fármaco estimulante aprobado por la FDA (Food and Drug Administration en inglés), como tratamiento de primera elección del déficit atencional con hiperactividad o impulsividad.

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A Vanessa no le pareció que esta fuera la mejor opción para Florencia y más porque la niña no había sido vista con anterioridad por un psicoterapeuta en el centro educacional al que asistía. La decisión de medicar el fármaco a su hija fue de inmediata y "exagerada" -sostiene-, hecho que le disgusto y la motivó a buscar asesoría médica y educativa para que su pequeña no se viera afectada. 

"Fue una situación estresante porque todos los días recibía un mensaje de WhatsApp de la maestra con quejas de Florencia, hasta que un día me dijeron que debía llevarla al médico porque ella sufría de déficit atencional (...). Eso me lo dijeron y ni siquiera la había visto una psicoterapeuta en el colegio", explicó Vanessa a AhoraNoticias.cl.

Ante este hecho y cansada de recibir tanta quejas de su hija, solicitó que a Florencia le hicieran exámenes libres. Finalmente, y luego de una experiencia descrita por ella "como muy desagradable", optó por retirarla del colegio, no sin antes llevarla a una psicóloga para determinar si la niña tenía un déficit atencional; diagnóstico que determinó que todo iba bien con la menor, luego de varias pruebas a las que se vio sometida.

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"Cuando comencé a recibir mensajes negativos sobre lo que hacia Florencia, conversaba con ella y me decía todo lo que pasaba. Me contaba que terminaba lo que le mandaba su maestra rápido y quedaba sin hacer nada. Hubo momentos en que la dejaban fuera del salón de clases y nadie la supervisaba; ahí fue cuando decidí el tema de los exámenes libres. Y luego la cambié", dijo.

Del nuevo colegio, la joven madre no ha recibido quejas, "todo está muy bien con Florencia; nunca tuvo déficit atencional, su problema fue que estaba más adelantada que el resto de sus compañeros. Si tuviera esa condición ni siquiera pudiera practicar Ballet porque es una actividad que requiere de mucha disciplina".

¿Sobrediagnóstico de esta condición?

La doctora Jessica Reyes, psiquiatra de la Clínica Dávila, sostuvo que producto al nivel escolar, "los centros educativos por lo general exigen que los niños estén tranquilos, que no sean disjuntos, para que de una u otra manera los profesores puedan dar las clases como corresponde. Entonces, cualquier problema de conducta el docente expone que tiene déficit atencional y lo manda al neurólogo o al psiquiatra".

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De acuerdo a la especialista "los problemas de conducta pueden estar determinados por un montón de síndromes, no sólo déficit atencional, entonces allí si hay un sobrediagnóstico. Todo problema de conducta, todo bajo rendimiento escolar o toda desatención muchas veces se le diagnostica como déficit atencional y ahí hay muchos colegios que exigen el medicamento".

Al respecto, la psiquiatra insistió que cuando el niño tiene problemas de conducta o bajo rendimiento escolar - aunque tampoco era el caso de Florencia-, no necesariamente se debe a un déficit atencional. Su comportamiento puede estar desencadenado por otras causas como: bullying escolar, separación de los padres, conflictos de pareja, nacimientos de hermanos, duelos familiares , cambios de domicilio o de colegio.

La facultativa comentó que en su consulta es común recibir a madres con sus hijos, "con informes en los que dicen que el niño tiene problemas de conducta, que se sale de la clase, que pelea, que es desobediente, que no trabaja, que es contestador, que es conversador. Pero esto no es motivo para medicar de inmediato, hay que hacer un diagnóstico y debe ser uno diferencial".

Apuntó que "en muchas oportunidades el colegio exige (que le receten el medicamento), no obstante es durante ese proceso que los médicos deben emitir un certificado que explique que el infante está en proceso de evaluación. Porque también me ha pasado que llegan pacientes que los medican de una vez y continúan los problemas de rendimiento bajos, y es porque se trata de otro inconveniente y por ende requieren, por ejemplo, de un psicopedagogo". 

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"Ley Ritalín"

Por situaciones como la de Florencia, y de muchos otros menores de edad, el Senado aprobó en días recientes y manera unánime un proyecto conocido como "Ley Ritalín", cuyo basamento es prohibir que las escuelas obliguen a tomar el medicamento a los alumnos con trastornos de conducta como hiperactividad o déficit atencional.

El pasado 23 de abril y a propósito de la discusión de la Ley, el senador Juan Pablo Letelier señaló que el estar frente a niños sobre estimulados es una realidad innegable. El funcionario indicó que entiende el drama de muchos profesores, "pero la solución no es el medicarlos y mucho menos permitir que se les exijan esto (…) Detrás de este consumo hay una industria, no seamos ingenuos", expresó y así lo informaron mediante el sitio web del Senado.

De igual manera, desde la instancia coincidieron en que "no se concibe que por querer contribuir a la calma del ambiente escolar se obligue a los menores a tomar ciertos tipos de medicamentos. Los únicos facultados son sus padres en conjunto con los médicos", declaró la senadora Luz Ebensperger.

Sobre la discusión y aprobación de la Ley por el Senado, la psiquiatra Jessica Reyes calificó como positivo que se esté debatiendo al respecto, "eso nos ahorrará un poco las peleas que uno tiene con los colegios (...). Si hay un ley que exija que los centros de educativos no pueden obligar a un niño a medicarlos, perfecto. Es un gran paso para la regulación del fármaco".

Mientras tanto y desde que a Florencia la cambiaron de colegio, su desarrollo escolar continúa siendo el mismo. "Ha mantenido sus buenas notas, asiste a sus clases de ballet y actúa como una niña normal. Le gusta el colegio y se ha adaptado súper", expresó feliz Vanessa, quien sueña con que su pequeña se convierta en una gran bailarina, junto a su hermano Lucas. 

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