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Test de VIH: El día que me sometí a la prueba Elisa

  • Por Patricia Pineda

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Por Patricia Pineda 

Pasada las 10:00 horas de la mañana, en la Plaza Central del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, unos más de 100 estudiantes hacían fila para someterse al Test del VIH, también conocido como prueba Elisa. La inclemencia del frío hacia estragos en muchos, en especial en aquellos que estaban poco abrigados, aún así todos se mantenían esperando su turno mientras tomaban un café o fumaban un cigarrillo.

Conversaciones, muchas y variadas. De la última clase, del clima, del próximo carrete, "del pololo de aquella mina"; obviamente del test. Había de qué hablar. Mientras unos estaban en esto, otros en la fila esperábamos la toma de la muestra en silencio; situación que puede resultar estresante si eres del tipo de personas que le tiene miedo a la sangre y a las agujas.

Tras llenar una planilla de consentimiento y responder algunas preguntas personales, la doctora Martina Mellers, residente de inmunología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, comienza con las indicaciones. "El Test rápido de VIH consiste en un examen screening, no es confirmatorio, por lo tanto si llegara a salir un resultado positivo este día, hay que confirmarlo con la técnica de laboratorio".

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Y, ¿qué hago luego de confirmarlo con el técnico? "Tienes que ir al Hospital Clínico (de la Universidad) para hacer una segunda confirmación. Finalmente, el Instituto de Salud Pública es el que confirma todos los diagnósticos de VIH en Chile", concluye la doctora, quien me pidió que esperara a que me llamaran para tomar la referida muestra. 

Técnicamente hablando, y así lo explican los especialistas, el test rápido de VIH tiene un período de "ventana" de cuatro semanas. Es decir, si tuviste alguna relación sexual de riesgo durante este tiempo y hubo contagio, "lo más probable es este examen podría no detectarlo y salir falsamente positivo", así me lo advierte la especialista y continúa explicando que una relación de riesgo es aquella "que tuviste sin ningún tipo de preservativo, independientemente que haya sido oral, anal o vaginal. Ahora, si no hubo ninguna relación de riesgo y hoy día te sale no reactivo, te puedes quedar tranquila porque no tienes VIH".

Matías en abril de 2018

Hace poco más de un año, específicamente en abril de 2018, Matías participó en una jornada de testeo masivo de VIH en la casa Central de la Universidad de Chile, la cual duró tres días. El estudiante de periodismo, en otras ocasiones se había sometido al examen y todo había salido en perfectas condiciones y esto mismo pensó que iba a suceder en esta oportunidad.

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Luego de una conferencia que dio con motivo del lanzamiento del programa "El VIH no discrimina" de la U. de Chile, nos sentamos en la Plaza Central del Campus. Matías comenzó a hablar. Recordó que en aquel momento fue al tercer día a hacerse el test. "Me pasó algo curioso ese día porque se me acercó una periodista para tomarme cuñas sobre qué me parecía la jornada. Aún no me daban el diagnóstico. Le di mi opinión al respecto, le comenté sobre la importancia de realizarse el test. Justo terminamos de conversar y me llamaron para darme el diagnóstico y decirme que era seropositivo".

Como si se hubiera trasladado a ese día, Matías se quedó pensativo y me dijo: "Siempre pensé en hacerme el test a manera de prevención; no esperaba salir reactivo. No me lo hice por alguna sospecha. Para mí era una cuestión de prevención". 

Literalmente Matías entró en un estado de shock. El consultar por Internet no le ayudó mucho. Le generaba más vacío de información y dudas. "Estuve como tres semanas en esta incertidumbre de saber si el diagnóstico era real o no. Me puse a buscar por las redes las posibilidades que fuera un falso positivo. Pero, llegó un momento que decidí parar y recurrí a un amigo de la universidad que trabaja temáticas de diversidad sexual. Le conté. Estábamos sentados justo aquí donde estoy contigo y le dije que era VIH positivo. Inmediatamente, él me respondió y me confesó que también tenía la condición desde 2015".

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Foto: Cortesía U.Chile 

El momento del pinchazo

"B07", escuché al fondo de la sala. Era mi número. Las enfermeras tomaron el consentimiento, me preguntaron con cuál mano escribía y me pidieron que cerrara y abriera la contraria. En menos de cinco minutos y, prácticamente sin darme cuenta, tomó mi mano, me pinchó y con una especie de tubo de ensayo muy chico comenzó a succionar la sangre. No sentí dolor, ni molestia alguna; sólo veía como la sangre pasaba por el instrumento.

"Ahora debes esperar 20 minutos. te llamaremos para darte el resultado", dijo la joven enfermera.

Después de eso sólo me tocó esperar. Me senté el la plaza, fui por un café y seguí conversando con Matías sobre el tema.

"Mi educación sexual fue precaria. Creo que lo único que recibí fue una clase de biología en primero medio donde la profe te enseñaba de VIH pero desde la parte biológica. Recuerdo que colocó una diapositiva con una foto del virus y eso era todo lo que sabía de VIH. Además me acuerdo que la profe había dicho que las personas con VIH vivían 10 años, luego de eso les llegaba la etapa Sida y luego morían". 

Precisamente por esta poca información que recibió el estudiante cuando más chico, era que no sabía con exactitud lo que es vivir con esta condición. "Lo que me dijo la profesora en ese momento era la idea que tenía de VIH. Así que, una vez que me dieron el diagnóstico, me preguntaba qué desde cuándo lo tenía, pensaba que me quedaban 9 años de vida y que después de eso me iba a morir. Ese era el rollo que me pasaba luego que me enteré". 

Una vez con total conocimiento de la infección y tras pasar un periodo fuerte de depresión, Matías junto a unos compañeros formaron una organización sólo para personas seropositivas, la cual llamaron Círculo de Estudiante Viviendo con VIH. "Esta una instancia que en junio cumple un año. Desde que me enteré que tenía VIH, hasta ahora, lo que he hecho es trabajar el tema, aprenderlo lo más que pueda, para empoderarme del virus y que nadie me pueda decir nada porque tenga VIH".

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Las cifras siguen en aumento en Chile

El doctor Alejandro Afani, director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, sostuvo que en este momento nuestro país tiene las cifras más altas en relación de incremento de nuevos casos diagnosticados en Latinoamérica.

"Hay sólo 10 países en el mundo que han incrementado en más de un 50% en los últimos 7 años, entre los cuales se encuentran Egipto, Macedonia, Madagascar, Filipinas y Chile aparece como el único país de Latinoamérica", recalcó.

Señaló que este incremento se ha dado en el país sostenidamente desde el año 2010 hasta el 2017, "el año pasado hubo un aumento de 6.948 nuevos casos y lo que va de año 2019 las cifras son incluso más altas que las de 2018".

El facultativo precisó que los nuevos casos se concentran en jóvenes entre 15 a 29 años y, en parte esto se debe "a que no tenemos una educación sexual estructurada desde edades precoces. Otra razón es que la juventud le ha perdido el miedo a esta enfermedad, porque a pesar de ser crónica es controlable".

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Etapa superada

Con el pasar de las horas la fila seguía creciendo. Se muestra un verdadero interés en cada joven por hacerse la prueba. Matías, mientras continuaba hablando de su experiencia con otros medios y estudiantes del campus. Durante este rato me dediqué a esperar que me llamaran para darme, finalmente, el resultado. Fueron 20 minutos exactos.

"B07", escuché nuevmanete en la sala. Una vez más mi número. Me levanté enseguida y entregué mi carnet a la doctora, quien me llevó a un cubículo para explicarme el funcionamiento de la prueba y el diagnóstico final: "El resultado fue no reactivo".

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Al salir, busqué a Matías, me despedí y prometió que seguiríamos en contacto, no sin antes decirme: "Para mí tener VIH es, por ejemplo, ir en la micro, que sean las 2:00 de la tarde, - hora en que me tomo la pastilla- , abrir el frasco, agarrar la botella de agua y tomarme la pastilla. Nadie se da cuenta en toda la micro que me tomé una pastilla y creo que ese es el foco, que las personas tengan la información de lo que es el VIH para que no sea vista como una enfermedad mortal, sino como enfermedad crónica. El VIH no te mata".

"Ya superé la etapa de decir que tengo VIH y ponerme a llorar", me dijo, luego de darme un beso en la mejilla. 

* El pasado 16 de mayo se llevó a cabo en el Campus Juan Gómez Millas de Ñuñoa de la Universidad de Chile, el lanzamiento de la campaña "El VIH no discrimina" con un operativo de testeo masivo. 

 

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