Imagen referencial. Foto Matthew Ansley / Unsplash

Las últimas palabras del hombre que mató a una madre e hija antes de ser ejecutado

  • Por Meganoticias

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¿Qué pasó?

Wanda Romines, de 51 años, y Sheila Romines, de 15, fueron brutalmente asesinadas (a puñaladas) en el año 1986. Dos sujetos fueron detenidos y juzgados por el hecho. Ambos llevaban más de tres décadas en prisión, pero uno de ellos fue ejecutado.



Stephen West, que a la fecha del crimen tenía 23 años, murió en la silla eléctrica a los 56, y siempre mantuvo su declaración de inocencia e insistió en que el otro condenado, Ronnie Martin, de 17 años, fue quien mató a ambas víctimas.

Inquietantes palabras

West, antes de morir, tomó dos decisiones que no dejaron a nadie indiferente. Lo primero fue que prefirió morir en la silla eléctrica, en vez de una inyección letal.

Lo segundo fueron sus últimas palabras antes de fallecer. Según reportó el diario Metro, dijo: "Al principio, Dios creó al hombre". Luego comenzó a llorar y agregó: "Y Jesús lloró".

Así fue la vigilia en la previa de su ejecución / Reuters.


Así las cosas, él se convirtió esta semana en el tercer preso ejecutado en Tennessee desde noviembre pasado, cuando su vida terminó en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend en Nashville.

Polémica en Estados Unidos

Su caso no terminó ahí y es que reabrió una larga polémica en Estados Unidos: La forma en que deben morir los condenados a muerte.

Son varios los abogados que han argumentado, sin éxito, que el procedimiento de pena de muerte en Tennessee usa el medicamento midazolam, lo que resulta en un deceso prolongado y tortuoso para el condenado.

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