El misterio detrás de

El misterio detrás de "Gracias a la vida", la canción más emblemática de Violeta Parra

  • Por María Ignacia Pentz

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Por María Ignacia Pentz

Violeta Parra se quitó la vida el 5 de febrero de 1967, a los 49 años. Tres meses antes, en noviembre de 1966, lanzaba la que se convertiría en una de sus canciones más trascendentales y sería versionada una y otra vez por diferentes artistas hasta convertirla en un himno, "Gracias a la vida"

"Gracias a la vida que me ha dado tanto / Me dio dos luceros que cuando los abro..." era parte de su disco Las últimas composiciones (1966), del que estaba orgullosa: "Creo que las canciones más lindas, las más maduras… Perdónenme que diga canciones lindas habiéndolas hecho yo, pero qué quieren ustedes: yo soy huasa y digo las cosas sencillamente, como las siento. Las canciones más enteras que yo he compuesto son 'Gracias a la vida', 'Volver a los 17' y el 'Run run se fue pa'l norte'", dijo Violeta en entrevista con Radio Magallanes, el 1 de enero de 1967. Esa fue su última conversación con un medio. 

Y esa canción, una de las más "maduras", "lindas" y "enteras" que compuso, la que muchos tomaron como una alegoría a la vida, tras su repentina muerte en la carpa de La Reina a sólo meses de publicarla, adoptó una serie de interpretaciones: que es una gran contradicción, que es una despedida, que es un canto a la existencia y sus matices ("Gracias a la vida que me ha dado tanto / Me ha dado la marcha de mis pies cansados / Con ellos anduve ciudades y charcos (...) Gracias a la vida que me ha dado tanto / Me ha dado la risa y me ha dado el llanto / Así yo distingo dicha de quebranto..."). 

"ES UN CANTO A LA VIDA, PERO LA MÚSICA ES TRISTE"

Víctor Herrero, autor de la última biografía de la artista, Después de vivir un siglo (Lumen), señala al respecto en AhoraNoticias.cl: "En estas cosas hay que tener cuidado. Existe un dicho en España que dice 'rizar el rizo', que en el fondo es exagerar las interpretaciones. Me recuerda un poco a cuando antiguamente se decía que, por ejemplo, un disco de Black Sabath en vinilo lo pones al revés y tiene versos satánicos".

"A qué me refiero con eso —agrega Herrero: 'Gracias a la vida' efectivamente tiene un misterio, y este es que la letra es efectivamente un canto a la vida, pero la música es triste. Entonces, uno dice, bueno, si es un canto a la vida debería ser alegre, no debería ser triste. Creo que ahí está esa contradicción y, probablemente, un mensaje de ella también: sí, gracias a la vida, pero la vida es algo complicado, no es un camino tan alegre".

Nota

"OBVIAMENTE SE OFRECE UNA CONTRADICCIÓN"

Por su parte, el crítico musical Mauricio Jürgensen y quien le dedicó un capítulo a la artista en su libro Dulce patria (Ediciones B), explica a este medio: "Respecto a todo el repertorio de Violeta Parra no hay que ser tan, quizás, literal. No siento que todo sea tan entendible en perspectiva de blanco o negro. Obviamente que se ofrece una contradicción bien potente de escuchar a una mujer que canta un tema llamado 'Gracias a la vida' y lo publica solo tres meses antes de que se suicide. No deja de ser algo llamativo". 

Sin embargo, dice, es algo difícil de leer, "una cosa muy sofisticada". Y coincide con Herrero: "Creo que hay un agradecimiento a la vida, pero aun asumiendo que la vida es así de compleja, es así de diversa". 

"Si uno escucha la canción, prácticamente es un canto a la vida, pero en una clave de absoluta nostalgia (...) Una canción que suena derechamente triste", añade. 

"ES UNA DESPEDIDA"

Por su parte Javiera Parra, artista y nieta de la autora de "Volver a los 17", dijo a BBC que el tema "es una añoranza a la vida, como si ella ya se hubiera ido. Y viendo lo que vino después del disco Las últimas composiciones, uno entiende la canción de otra manera. Era una despedida".

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