Hagamos justicia: ocho músicos chilenos en un río coagulado

Hagamos justicia: ocho músicos chilenos en un río coagulado

  • Por Matias Andujar

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Por: Matías Andújar 

No vamos a mostrarles Protistas, Adelaida, Playa Gótica, Bronko Yotte o Cómo Asesinar a Felipes. Todos estos ejemplos, son excelentes propuestas. Pero ya están tocando en escenarios grandes, incluso en Lollapalooza. Horrible festival que se ha desvirtuado hasta el hartazgo desde su creación en el año 90, donde la intención de Perry Farrell era promover “non mainstream artists” y gobernaban los mosh pits, stands, micrófono abierto para lecturas y puestos de tatuajes y piercings. 

Una apuesta a la contracultura que, incluso en su momento, el 96, Farrell canceló el festival ya que se incluyó a Metallica, y todos estaban en contra de esa postura macho-men, y que se acaparara toda la atención en ellos, ignorando a las otras bandas. 
Hoy en día, hasta hay un nuevo "Lolla Lounge Premium" donde te ofrecen barra libre, zonas de relajo con gigantes cojines, y lo más ridículo: pantallas gigantes “para no perderte ningún show”. O sea, van a mirarse unos con otros, a hacer tasación humana y no a ver una banda. Yo lo encuentro una vergüenza. Y Perry Farrell, después de todo su discurso, sigue al mando del festival. No creo que tengamos que preguntarnos qué hace el dinero. 

Ahora, sin duda, es un logro para muchos músicos chilenos pararse en ese escenario. Como también otros lo rechazarían. 

Menos, vamos a hablar de los Gepes, las Javieras Menas y las Julietas Venegas chilenas que, por lo demás, creo que merecen mucha menos atención de la que ya tienen. Pero así son las modas. El Pokemon Go, las polainas, el Reggaeton, que ha durado hasta la inapetencia musical. No, por ejemplo, como el Axé que pasó más rapidito. La diferencia radica en que el Axé tenía como dos exponentes. El Reggaeton se ha mantenido y se ha sustentado porque han salido muchos. Ojo, somos todos libres de escuchar y twerkear todo lo que queramos. Pero ningún ser humano más o menos completo podría negar que es un producto basura. 

Vamos a mostrarles los que se debiesen consagrar. Ser reconocidos. Sobre los que no se habla. Los viejos y los nuevos, los que no tuvieron chance y los que todavía la tienen. Esto son solo recomendaciones, no es una última palabra. Y nos faltará espacio. Porque es una columna, no un diccionario de música chilena. 
Desde ya les pedimos disculpas a los omitidos. 
¿Dispara usted o disparo yo?

 

1
Fiebre. Cristián Fiebre: Tirar el poto para las moras.  


Pintor en sus inicios, el 96 decide lanzarse en el juego de la música. Para grabar su primer disco, Vivalavirxen, es sabido que cambiaba pinturas por horas de grabación en el estudio. 
Costaba un mundo saber de él. En el 96 por suerte los teclados de los computadores eran qwerty. El 99 sacó Mujer Elefante, disco que desde que conocí, cuando me acuerdo de él, le doy play. Y cuidado que yo no soy nadie. Cuando lo escuchó Gustavo Santaolalla, dijo que Fiebre era un genio. Lo fichó para su propio sello. ¿Quién es Santaolalla? No los voy a dejar con la duda, ni los voy a dejar solo con el guiño. Gustavo Santaolalla es un productor y también compositor argentino que ha ganado dos veces el Óscar y ha estado al mando de Caifanes (¡hey!, quien no haya escuchado el Caifanes I, quizás debería quedar sordo), el Corazones de Los Prisioneros, Fobia, Molotov, la verdadera Julieta Venegas, Café Tacuba, Juanes, Bersuit, Divididos, o sea. 
Fiebre se fue a México después de la poca difusión que tuvo en Chile, obviamente por su delirante forma de interpretar, un estilo que él mismo denominó “Tango-Thrash”. Es por ahí cuando salió una película mexicana llamada Amores Perros, con el soundtrack a cargo de Santaolalla, quien incluyó a Fiebre con dos temas. Un amor. Uno de los temas era un cover de “Lucha de Gigantes”, de Nacha Pop, suerte de exquisita versión alternativa. Eso es estar con el cuello hasta el agua, tener una cita a sordas, un cable al cielo. 
Pero por acá no sabemos que existe. 
Fiebre se fue a España, sacó un tercer disco el 2011 y desapareció para todos.

 

 

2
Sebastián Vergara: Olor a material orgánico.    

 

Vergara es nuestro compositor contemporáneo por excelencia. Es nuestro Stockhausen. Sin chillar. 
Su disco Chamber Songs no tiene nada que envidiarle a nadie. Electroacústica y electrónica, de la que José Vicente Asuar estaría orgulloso y saltando como niño en cama de dos plazas. 
Luego, en unos, ojalá, menos de diez años, como Los Detectives Salvajes de Bolaño, se darán cuenta que es una obra maestra. 
Fue incorporado en una selección llamada New South American Discoveries (¡no se dejen llevar por esa portada!), interpretados, todos los seleccionados, por la Norwegian Radio Orchestra, dirigida por Miguel Harth-Beyoda y compuesta por 59 músicos de cámara. Harth-Beyoda se ha encargado de piezas de Golijov y Shostakovich, entre otros. No es menor. 
Algo notable en Sebastián Vergara, una excelente postura, es que aparte de ser un ilustrado y teórico, ha intentado incluir y juntar la música popular con ensambles de la llamada música docta. 
El más notable es Los Habitantes (Bestiario) con Manuel García, donde se pudo apreciar, desde mi apreciación, la mejor faceta de García. Un tipo sencillo, con letras cargadas de poesía, en su estilo, muchas veces utilizando lo que llaman “recitado”, un término que ya está en desuso —igual que “poetisa”—, ya que  simplemente narra, lee, lo que en inglés llaman spoken y que ya es un estilo. Esto, junto con los colores de un ensamble, arma una atmósfera seductorísima. Por contrato de García, este disco no puede ver la luz. Así, nunca se le va a hacer el pase gol a Sebastián. Llegar a la red. A otro público. Al público. 

El mismo ejercicio hizo después con Chinoy. Desafortunadamente sin lograr los mismos resultados, pero corriendo un riesgo mayor. Admirable. Chinoy es incomprendido y rechazado por muchos. Yo siento que lo conozco desde la primera vez que lo escuché con sus tres primeros volúmenes de En Cada Esquina. 
Volvamos. Vergara ha hecho música para ocho películas. Es algo que le gusta. Excelente música para películas desconocidas. No aclamadas. Algunas derechamente malas. Pero la música es increíble. Esperamos ver ese salto luego. Se lo merece. 

Un 2x1. Antes de estudiar composición, en sus años de espinillas, Sebastián Vergara venía del mundo del Metal. Tenía una banda cero escuálida llamada Coprófago, que estuvo a punto de firmar por Candlelight, célebre sello inglés dedicado al género, donde cualquier banda quisiera estar. Pero vino la ruptura. Ahora, volvieron a los escenarios después de 20 años. Con una buena respuesta como era de esperarse. Fue, es y será una banda de culto.

 



3
Álvaro Peña: Me encantaría morir en el escenario.

 

Es insólito que a sus 75 años no se hable de él como un prócer de la música chilena. Hablando de próceres, podríamos decir que es más importante que Arturo Prat. Debiese existir el día nacional de Álvaro Peña. 
Inevitable contar la mítica historia. Se trasladó a Europa el 73 y ya el 74 formó 101'ers, una banda con Joe Strummer. Con Joe Strummer po. Quien después formaría la banda más representativa del punk en Inglaterra donde todo se originó. The Clash. Se habla mucho y se le conoce a Peña con el rótulo de “el primer punk chileno”. Pero era punk antes del punk. El punk no son remaches ni parches en la chaqueta. Pelos de colores ni cadenas. 
Es una actitud. Aunque tengas tu camisa completamente abotonada. 
Drinking My Own Sperm (1977) ha sido catalogado como uno de los discos más raros de la historia. Álvaro Peña, en ese tiempo, tocaba con gruesos guantes, para así presionar y pasar a llevar más teclas en el piano. 
Su música es tan rara y atractiva a la vez, que es como un suicidio musical. Algo agónico que lo mantiene vivo, como la poesía, donde más que desahogarte, te ahoga.

Hoy reside en Alemania, cada cierto tanto viaja a Chile y toca por tres o diez mil pesos. Sin que muchos se enteren. Trae copias de sus álbumes. Que los vende desde los mil pesos. Dese un gusto. Busque vanamente el ancla de su vida. Quizás la recoge o se hunde más. 
Hace tiempo ya, supe que hablar de música, es como bailar arquitectura. No tiene mucho sentido. Solo le damos algunas directrices. Descorche usted la botella.

 

 

4 
Lvna in Cælo: Primero el dolor y luego la luz. 

Lvna in Cælo es la mejor película traducida a la música en Chile. Nunca fueron escuchados ni difundidos, porque eso implicaba un esfuerzo emocional. Inquietar, preocupar y conmover, tratar de entender mensajes oníricos, oscuros, prismas de luz por donde apenas escapa un poco de ella. ¿Quién quiere eso para el taco, para unas cervezas en una reunión en alguna casa, para una previa, como dicen, o para “un asadito, perro”?
Esto suena a las canciones lentas de The Cure, solo que cuatro u ocho veces más lentas, con más reverb, para después, de pronto, pasar a un guitarreo frenético con tintes de un Doom renovado de la Vieja Escuela. Esa es la pobre descripción que puedo hacer de la rabia y dolor que ellos producen. Lo siento.

Y sucedió al unísono. Pero en otro continente. Un ejemplo limpio debiese ser Ataraxia. Ídolos. Mas, fantasear con el tiempo del The Angel And The Dark River de My Dying Bride es preciosamente interesante. Si My Dying Bride hubiese sabido de la existencia de Lvna in Cælo, los agarran de teloneros y no los sueltan más. Pero así es la vida. MDB gira por el mundo y LIC lanza su edición aniversario, en vinilo, de su primer disco Aquellos Desgarradores Gritos Llamados Silencio, limitada a 250 copias, un esfuerzo gigante, y todavía quedan copias (las pueden comprar en su página oficial).    

La primera vez que los vi, fue en una musicalización en vivo mientras pasaban Metrópolis. La película expresionista muda alemana. Ahí supe que no eran unos tipos más, sino que se trataba de otra gente. No eran una banda más. 
Siempre que los vi se apoyaban con visuales, cuando era novedoso ver eso. Siempre tocando en penumbras, en espacios a punto de desaparecer, rayando en el peligro, casas que se iban a derribar, la fábrica de mármol, subterráneos, azoteas, capillas. 
La Luna en el Cielo, Lvna in Cælo, en latín, tenían una propuesta visual y musical nunca antes vista en Chile. Créanme que he visto, ilusionado, ingenuo, imágenes hermosas en el teatro chileno, pero que al tiempo me topé en la biblioteca del Goethe Institut. El director de esa obra, había visto las fotos de montajes de fines de los 70s en Alemania. Esas eran las hermosas imágenes que me habían sorprendido. Solo las había copiado. 
Este no es el caso. Porque lo que sale de la boca del estómago, ese dolor que se inflige, que se autoinflige no se puede imitar. No se puede sentir como otro lo sintió. No se puede copiar. 
Luna in Caelo: La necesidad de sentirse vivo. 
Participaron en el compilado homenaje a Isidore Ducasse, el Conde de Lautrémont, creador de acaso uno de los más crueles relatos de todos los tiempos, junto a los mismísimos Ataraxia, Traje de Saliva y Steven Severin, fundador de los Siouxsie And The Banshees, entre otros. Llamada no menor. Lejos, la mejor banda del estilo en Sudamérica. 
Material de exportación que nunca se aplicó.

 

 

5
Osorezan: ¿Dondé jugarán los niños?

 

Todavía estamos a tiempo de hacerlo bien. Estos chicos no superan los 23 años. Estamos hablando de un talento prematuro, vertiginoso. Sensible. Cualidades que cuesta encontrar en esta época de días nublados variando a nublado para los jóvenes de hoy. No me quiero hacer el viejo que no sabe ocupar el celular, pero digámoslo, tampoco me rodeo mucho de cabros de 23 años que escuchen Current 93, una de mis bandas TOP 5. Y de pronto me encuentro con ellos. Les presto mis dos oídos, claro. Les tiendo la mano palma arriba. 
Osorezan no pueden, favorablemente para nosotros, no conspirar con las diferentes artes. Es una praxis que se da por entendido. Han llegado a musicalizar obras de danza en el Teatro Municipal de Santiago. 
Se trata de una banda de siete músicos, donde además de la estructura convencional, incorporan violín, teclado/sintetizador, visuales y un percusionista extra. ¿El resultado, la intención, lo que salió de esto? Bueno, aunque en esta época de la posmodernidad es imposible catalogar con una sola etiqueta, cosa que sirve solo para guiarnos, como un término, un concepto, que ayuda en psicología, por ejemplo, pero que sirve poco y nada para la música. 
Se trata de un post-rock instrumental. Música experimental. Avant-garde. 
Hoy, en vivo, están tocando dos temas. Uno de 29 minutos, lo que nos habla de intensos y extensos temas que nos arrastran por todas partes, dejándonos por el suelo con tímidas y tenues introducciones de teclado, donde se van integrando de a poco o violentamente los demás instrumentos. Donde se cumple en cada canción, en cada aventura, el principio teatral del conflicto dramático (presentación, desarrollo y desenlace del conflicto). 
Verlos en vivo es una experiencia religiosa. Difícil de olvidar. 
No pierda su tiempo, no pierda la oportunidad. Aproveche que no se han entregado o regalado a la Industria. Como decir “yo vi a Gepe cuando tocaba el 5x5”, y no cuando cantaba sobre el desayunito. 
Pero estos cabros no lo harán. Apuesto mi dedo meñique que su evolución será una involución musical. En el buen sentido. Su música será cada vez más tensa, sus temas serán sucesos más épicos, riesgosos.

Sin duda, tienen poca cabida en Chile. Están para irse del país. Ya están tocando en festivales en Bélgica, con Alcest como cabeza de cartel, pero los pasajes, la estadía corre por su cuenta o por postulaciones a “ventanillas” del Gobierno que no les son otorgadas. 
Si no les damos bola en Chile, es difícil hacer la plata, grabar un disco, salir del país. 
Ánimo, chicos, desde acá alzamos su bandera.

 

 

6
Colectivo Etéreo: Hay que arrancar con una sonrisa.   

 

Nunca se sabe si Colectivo Etéreo fue o es. Aparecen y desaparecen. 
Lo que pasó fue que este Colectivo de rap estremeció la escena el 2005 ganando concursos y recibiendo coronas de flores con su disco debut Ijniaaa!!!. Alabado y nunca olvidado hasta hoy. 
Colectivo Etéreo se mitificó. Se siente nostalgia. Las nuevas generaciones quieren verlos. 
Ellos se definen como “nerdcore”, lo que nos indica que no hay ninguna intención de encasillarse dentro de nada. Sus letras hablan de que son feos, que no pueden conseguir pololas, como también pueden pasarse a “las mujeres son balas, los hombres son falos”. Es tan juvenilmente honesto, que es atemporal. Porque todos fuimos jóvenes y esas vivencias quedan. No se olvidan. Incluso se añoran. 
Y es que ellos cantan sobre lo que le pasa a ellos, al de al lado, que es lo mismo que te pasa a ti o a mí, y lo que es peor, para el rapero que quiere ser rapero, ese raperito maleantoso, se lo toman con humor. Se ríen de ellos mismos y de los demás. Lloran por tener que contemplar a Marlen Olivari o don Francisco, como lo haríamos tú o yo. Por los que escuchan un rap donde no entienden lo que dicen, donde cantan de hacer la cosecha, de sus autos, sus ropas, sus joyas. 
Su inesperado segundo disco Antiwo (2016), 11 años después, viene más cargado a la crítica social. Mencionan referentes como Rezonancia, desaparecida y excelente banda hip-hip por allá por el 99. No pasó mucho con Antiwo, pero Ijniaaa!!! debiese ser un clásico, así como el Ser Humano. Y Tiro de Gracia también tiene otros discos, pero el Ser Humano nunca lo podrán superar.

Hay que estar muy atento a cuando se arme el chiquero y decidan juntarse y tocar por ahí. Cosa que puede pasar cada tres años.

 

 

7
Violent Passion Surrogate: Deconstrucción de una frontera de categorías.

 

Ausencia total de reglas. Metal vanguardista que, obviamente no se queda en un estilo, ni en dos, tres, cuatro o cinco. Es una máquina. Un portal a una dimensión del metal extremo no conocido en Chile. Se habla que está teñido de Devin Townsed, Meshuggah, King Crimson, Gojira, pero su sonido es propio. Porque a pesar que Gabriel Hidalgo (Guitarra) y Sergio “Panqueque” Domínguez (Voz), sean fans de estas bandas, no implica la fotocopia de éstos, sino una radiografía que nos muestra años de conocimiento en el estilo como para hacer algo que ya estaba hecho y caer en lo mismo. Y es que estamos hablando de dos de los más serios entendidos del género en Chile. 
Al verlos tocar por primera vez, quedé impactado cómo Hidalgo, sin ninguna pretensión, no tocaba más que la última cuerda al aire. Solo eso, por un largo rato, preocupándose únicamente del complejo ritmo que llevaba su mano derecha. Ahí te das cuenta que es algo nuevo, contingente, sin parangones. Que hay una lucha por presentarnos algo que no se ve ni fuera de Chile. Las voces de Domínguez son una montaña rusa. Del gutural pasa el limpio melódico y nunca sabes qué vendrá. Siempre te sorprende. 
Cada vez aparecen más en las carteleras. Pero estos hijos de la distorsión están para dar el gran salto. Y están preparados. Maduritos. 
Si usted gusta de este estilo y no los ha escuchado: hágase un favor.

 

 

8
De Lein: No hay droga que me cure las heridas que dejó.

 

El año pasado lanzó su primer EP Otras Ciudades y lo único que queremos son más canciones. Y más canciones, por favor. Bailar a su ritmo, dejar de existir. Hacerse uno con “el amor y el desamor, la oscuridad, las risas y el llanto”, como ella habla de sus ideas. 
Su movimiento es un delirio. Canciones bajo luces tenues o disco, donde sus letras nos mueven muchos recuerdos. Noches maravillosas o mañanas llenas de energía, despidiendo y asimilando penas. 
Lo más lindo es que se puede sentir cómo mastica cada palabra y cada emoción. Y claramente no es una fábrica de salchichas.


Aline González, ayúdanos, danos pronto más y dejemos de escuchar esas canciones trilladas y trillemos las tuyas.

 

 

Tenemos una deuda. Estamos cansados que los mismos de siempre sean nuestro único producto de exportación.

Lo que me da pena es que este no reconocimiento se liga inevitablemente con el fracaso. Y eso frustra. Que nadie te dé pelota cuando mereces todo. Es como ser el mejor poeta y ver que Rivera-Letelier es uno de los dos o tres escritores que pueden vivir de las letras en Chile. 

Las líneas siguen moviéndose, no seamos un funambulista de la misma recta.

 

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Zona tres datos:

1.- Karlheinz Stockhausen está entre los personajes de la portada del St. Pepper Lonely Heart Club Band.

2.- Sebastián Vergara solo puede componer en pijama.

3.- Daniela Saldías (Dadalú) de Colectivo Etéreo “recupera” verduras que se desechan en La Vega y las recicla para su propio consumo.

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