Auto-Tune: ¿democracia o dictadura de la voz?

Auto-Tune: ¿democracia o dictadura de la voz?

  • Por Matías Andújar

Lo primero es tener presente —ya todos lo sabemos, pero lo olvidamos— que hay quienes cantan y otros que no lo hacen.

Hay quienes estudian para enseñar esto, profesores, profesoras, y aseguran que hay gente que canta, pero no saben que pueden hacerlo. Nunca lo exploran.

Hay otros que saben que no pueden cantar, pero lo hacen igual.

Y, entre el público, hay dos categorías. Los que son capaces de distinguir esto y los que no.

Ya hemos expresado aquí, en este espacio, que la música terminará en manos de los computadores. Así que no es tan tirado de las mechas pensar que hay un aparatito que te ayuda a afinar, y que si no cantas, te hace la pega, e incluso, si cantas bien, te puede pichicatear el más mínimo error. Errare humanum est.

Se llama «Auto-Tune». Un señor llamado Andy Hildebrand, que trabajaba para la industria petrolera, podía detectar dónde había petróleo y dónde no. Lo hacía a través de señales sísmicas que producían ondas de sonido.

Andy ponía dinamita en un terreno X, la hacía explotar, las ondas acústicas de la explosión atravesaban las capas del suelo, llegaban al final del viaje y rebotaban de vuelta a la superficie.

El sonido que estas ondas producían, fueron determinando un patrón y un algoritmo, que le permitía diagnosticar si había o no petróleo bajo el suelo.

Algo así, muy simplificado, como dejar caer una bolita en un vaso con agua o en uno vacío. El sonido es otro. Pero se determina a través de reglas matemáticas.

Por supuesto, Andy se hizo millonario y gracias a su tranquilo pasar económico se dedicó a la música, que era objeto de su devoción. Al poco tiempo y con su background de ingeniero, se dio cuenta que, bajo la misma óptica, el sonido de la voz operaba igual. A través de ondas.

Estas ondas de sonido y su algoritmo permitían modificar la voz. Afinar. Dar con el tono.

Se corta una toma, un fragmento de la grabación, analiza las frecuencias de las notas musicales que lo componen, las compara con otras frecuencias, que son ni más ni menos que todas las notas musicales que existen, se detecta la falla, la desafinación, y se cambia por una mejor. O sea, te afina automáticamente.

Así es que Andy juntó los cablecitos, compró unas perillas, una botonera y los empaquetó en una caja. 1996.

La idea es que fuese imperceptible y que sonara natural. Pero a alguien se le ocurrió girar la perilla al máximo, aumentando la velocidad de respuesta, lo que se traducía en pasar de una nota a otra de manera muy rápida. Resultado: la voz como una maquinaria androide media trastornada, en tránsito entre asalto y devolución, pero absolutamente novedosa.

En 1998 el primero en utilizarlo fue Roy Vedas. Vamos. Ya vamos a llegar.

El mismo año, Cher hizo uso y abuso del Auto-Tune y dejó la escoba con su single «Believe».

Nadie lo había escuchado y todos querían saber cómo lograba ese efecto tan moderno, irregular y dudosamente mágico. Un sonido mecánico. Un Robopop. Lo llamaron “El Efecto Cher”. Antes de «Believe», era secreto a voces que se hacían arreglines en el estudio. Cher lo desmitifica. Blanquea todo el tema.

El 2000 Daft Punk lo deja clarísimo. Por si quedaban dudas. Más que como arreglo o corrección vocal, a modo de juego.

Hasta aquí todo bien. T-Pain lo agarra el 2005 y patenta un estilo. Lo usa para arriba y para abajo. Construye una identidad con su uso. Llega fama y dinero. Todos quieren ser como él.

Y bueno, tenían que llegar los problemas. Digamos, es un punto de vista y hay muchos ángulos. Pero es un esquema super fácil de entender.

Decíamos que todos querían ser como él. Si todos quisieran ser como Batman: problemas. Si todos quisieran ser como el Benja Vicuña: problemas. Si todos quisieran ser como el “Enólogo” de YouTube: problemas. Si todos quisieran ser como Yerko Puchento: problemas.

¿Cuál es el rompecabezas, el dilema del Auto-Tune? Que se inventó para camuflar o incrementar partes vocales. Y lo hace de forma magistral. Hay que apuntar que es muy difícil ir contra la tecnología y su uso, que nos trae tantas cosas buenas como malas. Y que muchas veces no debiésemos juzgar o tener un prejuicio. Al contrario, soportar el peso del mundo sobre nuestros hombros encogidos, porque, como La Polla Records dice «No Somos Nada». Hay intentos loables como jugársela por el medio ambiente —tan en boga—, pero ya inventaron el cemento y el mundo está envuelto en él. Se quema una catedral en Francia, millones y millones de dólares son donados para su restauración. Se quema el Amazonas. Poco se sabe.

Ya se fue la bolita. La suerte está echada. No veo vuelta atrás. La música actual, con ayuda de las masas, que son como el porcentaje de agua en la Tierra (71%), el de sangre en el cuerpo humano (65%), está sonando toda igual y peligrosa y autoritariamente fuerte. Música es Arte y Arte es contenido. 

Pohibido no ver este video. Es la columna de esta columna.

Estos gallos no hacen ni el esfuerzo. Lo que nos lleva a poner en duda el talento vocal de cuanto nuevo cantante se nos presente, a reflexionar sobre el uso erróneo del programa, pero ¿es acaso esta música una farsa?, ¿se está engañando a la gente? Lo dudo. Mi reflexión es que si esta música no es sincera, y nunca lo ha sido ni pretende serlo —basta ver la exaltación de su vida sexual en las letras, que seguro debe estar por el suelo—, el hecho que no sepan cantar es completamente irrelevante. Su público no busca una Mariah Carey, un Caruso, una Diamanda Galas. Buscan la entretención fácil. La noche ardiente. El choque entre los hielos en el vaso. Ahora, si no fuera por el Auto-Tune, muchos no tendrían cara para subirse a un escenario.

¿Si es que hubiese un error en este paradigma, es de estos llamados músicos o de los productores que lanzan estos productos? ¿Qué pasa con la Historia del Arte, la Historia de la Música? ¿Con Jaco Pastorius, Spinetta, Chuck Schuldiner, Ginger Baker?

¿Se acuerdan de T-Pain? Bueno, él basa su estilo en este recurso, pero el tipo puede cantar como ya quisieras cantar tú. Y con cero Auto-Tune.  

Pero el otro formato es el que le da para los porotos y la bencina. No es problema de la música. Es un tema del usuario, en este caso el público, porque ¿cuál es el atractivo de estos personajes que vimos arriba? Es usted quien decide. Pero T-Pain nos recuerda que hay que tener cuidado donde ponemos la oreja y el juicio.

Otro ejemplo. No hay que mirar a huevo. 

Recordemos que en UK, en Francia, hubo huelgas y manifestaciones contra el uso de samples y sintetizadores en la música. Lo mismo en Broadway. No entendían que una sola persona y un computador pudiesen hacer el trabajo de una banda completa. Que ya no fuese necesario un estudio. Ahora puedes grabar un disco en tu casa. Hoy, hay hasta Apps para smartphones que te enchulan con Auto-Tune.

Es el Photoshop de la música. El Instagram de la exposición de tu vida. Pero cuidado, Kim Kardashian puede tener seis dedos en el pie. Tu vida puede ser una mentira.

Sin embargo, en otras artes se alardea del uso de la tecnología, como en la fotografía.

Hay un tema de molestia. Uno, porque no hacen nada y les va bien. Dos, porque música presupone complejidad. Muchos cantantes se oponen expresamente a esta práctica. Jay-Z le ofrece la muerte al Auto-Tune en su tema «D.O.A.», Christina Aguilera dijo «Auto-Tune is for pussies».

James Blake. Bon Iver. Tipos más competentes que muchos de los censores, han usado el programa en cierto momento. No para corregir, sino para divertirse. En algunos casos es parte de la cultura pop, hasta de lo Kitsch; en otros, es la práctica de nuevos raperos, reggaetoneros, y traperos ni hablar.

Pero, por ejemplo, ¿en qué esquina del cuadrilátero ponemos el Wha-Wha? Un efecto cero natural, que revolucionó el sonido de la guitarra. ¿Fue “bueno”, fue “malo”? ¿Dónde ubicamos los controladores MIDI, la interfaz USB, las pedaleras, el doble bombo, la uñeta?

La música no ha muerto. Está en crisis. La industria nos pone trabas. Los otro géneros seguirán sobre ellos ya que esto no pasa ni pasará en otros estilos.

Tenía que pasar. 

Por mí, que cada uno escuche lo que quiera. Libertad.

Yo estoy en la última orrilla. Por última vez. Si te sigo, sígueme. Ante los golpes seremos papeles. 

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Zona tres datos: 
1.- «Melodyne», salió el 2008, es un programa donde las correcciones pasan mucho más piola. Es menos invasivo. Pero no se puede usar en vivo, no hay "red de seguridad" para la voz, entonces, les tirita la pera. 
2.- Charly García, en la entrega de su Gardel de Oro, dijo: "¡Hay que prohibir el Auto-Tune!". 
3.- En la música electrónica, instrumental, se suele usar como filtro. Skrillex lo hace de forma magistral. 

 

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