Hace casi tres años, una entrenadora británica de perros llamada Kasey Carlin, llegó al aeropuerto de Heathrow en Reino Unido para encontrarse con una perrita restacada que llegó desde el Líbano, llamada Maggie.

Al recibirla, Kasey pensó que le habían llevado a la perrita equivocada; esperaba ver un animal asustado, desconfiado y con signos evidentes de trauma, pero se encontró con todo lo contrario. "Y ahí estaba esta pequeña perrita rubia pateando muy alto. Lo primero que hace cuando conoce a alguien es que corre hacia ellos y frota su cuerpo, tal como lo hacen los gatos. Mi cerebro apenas podía procesarlo, es tan amigable", contó a 'Today'.

Tomando en cuenta la historia previa de Maggie, es una sorpresa que se muestre tan cariñosa. Es que en Líbano, era usada como blanco de práctica de tiros para sus ex dueños, quienes le disparaban con balines.

Según comentó Kasey, estas personas "la amarraron y le dispararon", lo que resultó en cerca de 200 balines incrustados en su cuerpo desde la nariz hasta el pecho, la mayoría concentrándose en su cara. Debido a eso, Maggie quedó ciega y perdió una de sus orejas.

Antes de viajar a Inglaterra, Carlin señaló que "nadie la quería. Faltaban seis días para que volara y no tenía dónde ir. Iban a tener que retrasar su vuelo o tendría que irse a una perrera, pero no podía dejar que una perrita ciega se fuera a una perrera".

Luego Maggie llegó a casa de la mujer, quien no fue capaz de entregarla y la adoptó de manera definitiva.

Hoy, esta perrita tiene su pasado bastante superado y trabaja incansablemente como animal de terapia, visitando a adultos mayores con demencia, oficiales de policía, bomberos y estudiantes de primaria.

Además, ¡es una sensación en las redes sociales! En su cuenta de Instagram @maggiethewunderdog ya acumula más de 500 mil seguidores, quienes conocieron su historia y se inspiraron con ella.

Esta historia es presentada por Credelio, fuerte contra pulgas y garrapatas.