Alejandra es la cuarta de las hermanas Falco, el “conchito de la familia”, se pasa equivocando. Su vida entera es una colección de equivocaciones y vive la vida como si no hubiera otra, a diferencia de sus hermanas. Fue mamá por primera vez muy joven y luego una segunda vez, con Rodrigo, productor publicitario de la agencia Felichitá, con el que se casó y luego se separó, aburrida de la rutina. Sin profesión y sin un marido proveedor a su lado, la vida de Alejandra es un verdadero caos. Su departamento siempre parece estar patas para arriba, pero pese a todo Alejandra ha podido salir adelante con sus niñitas, Fabiola y Natalia y vivir una vida plena. Administradora de un café llamado “Casa de Muñecas” ha tratado de vivir lo mejor posible y algo de paz. Con el padre de Fabiola no resultó y con Rodrigo, el padre de Natalia, que fue su último intento de sentar cabeza, tampoco. Pero no por eso se echará a morir, ya que Alejandra, es un alma libre como pocas, se define a sí misma como mamá de sus hijas y mujer separada. Pero no muerta. Pero ser tan libre y despreocupada en ciertos aspectos, le ha pasado la cuenta ya que puso los ojos en el hombre equivocado.

Comenzó una relación ni más ni menos que con su cuñado Santiago. Lo que empezó como un simple coqueteo se ha transformado en una fogosa relación que la tiene muy complicada. Porque una cosa es ser infiel. Y otra muy distinta es involucrarse con el marido de tu hermana.

Sabe que se ha equivocado y que tiene que cortar esta relación, pero le es muy difícil. La separación de sus padres le remece la vida por completo, cuestionándose aún más si realmente vale la pena luchar por una relación. La crisis de sus padres hace que vea aun con menos esperanza el poder proyectarse a largo plazo con alguien, ya que pareciera que todas las familias que conoce no son tan estables como parecen.