Santiago es esposo de Mónica, padre de Ágata y Sebastián. Sociable, agudo y con una notable confianza en sí mismo. Profesional enamorado de su trabajo le encanta vender la idea de un mundo ideal y perfecto a quien se lo pida. El matrimonio con Mónica resultó de un breve romance. Todos pronosticaban un matrimonio tan efímero como el romance previo, pero no fue así. La sintonía entre ambos era tal, que la pareja se fue uniendo cada vez más. Sin embargo, la vida, el trabajo, el paso del tiempo, el trabajar junto a su mujer, le ha empezado a pasar la cuenta al matrimonio. Santiago, quiéralo o no, ha empezado a distanciarse de ella. Para Santiago, secretamente, la publicidad es un juego de hombres y como en el fútbol, si te llega un pelotazo en pleno rostro, no lloras, te lo aguantas y sigues jugando. Es así que, en medio de todo, no ha podido evitar poner sus ojos en la encantadora Alejandra, la hermana menor de Mónica quien, al contrario de su hermana, no parece tener la más mínima ambición por descollar en el mundo laboral. La imposibilidad de estar juntos, ya que para Alejandra esta “relación” está fuera de toda discusión, no hace más que acrecentar el deseo de Santiago por estar con ella. Por esto, lo que empezó como un juego, como una atracción física, ha empezado a tomar ribetes de amor de verdad.