Finalmente, tras contar toda la verdad y después de que Óscar haya llegado a la pensión fuera de sus cabales -con escopeta en mano- a echar a la supuesta hermana Celeste, Carolina y Andrés se marcharon de Isla Paraíso. 

Fue finalmente el padre Gabriel quien los fue a dejar a la barcaza, un momento triste, donde Carolina y el cura se dieron un fraternal abrazo esperando reencontrarse alguna vez en el mismo lugar donde se conocieron.