Camilo ha vivido encerrado en su habitación desde que salió de la cárcel. Ser abusado y golpeado en ese lugar dejó una pesada marca en su sanidad emocional y física. Viene buscando con desesperación la compañía de Susan, con la que experimentó el ser perdonado y escuchado por alguien que no lo juzgaba. Le pidió a su madre encarecidamente que la buscara para que viniera a verlo.

Susan creía que nuevamente Camilo pagaba para que lo escuchara y pudieran conversar, pero en esta ocasión es otra cosa la que quiere pedirle.