María Angélica lo diría después, "me da miedo". Hablando de su propia hija quien no guardó ningún rencor para decirle de todo a su madre. Sin tapujos, y sin pudor, ante todo el pasaje que veía aterrorizada la escena entre madre e hija. 

Angélica se quedó mirándola sin respuesta y Gonzalo tampoco pudo detenerla. Es más, les gritó a ambos diciéndoles que nadie la iba a detener con su objetivo de ser mamá.