Rocío dice que ya no tiene miedo de arrancar, que está dispuesta a dar la cara y enfrentarse a Tomás por la tuición de Benjamín. La abogada cree que tiene todas las de ganar. 

Pero aún así, Diego está al pie de cañón con Rocío para ayudarla en cualquier cosa, como siempre lo ha hecho. El problema es que Rocío no quiere de su ayuda, está decidida en que Tomás no se acerque ni un centímetro a Benjamín.