Hay procesos que parecen invisibles, pero sostienen una historia completa bajo el agua. En el segundo capítulo de la nueva temporada de Agua Viva, Tomás Vigneaux llega hasta la Región de Coquimbo para conocer de cerca al ostión del norte, una especie clave para la acuicultura chilena y protagonista de un trabajo que combina ciencia, oficio, paciencia y una profunda relación con el mar.
El recorrido comienza en Pachingo, en la bahía de Tongoy, donde se desarrolla la primera fase del cultivo en tierra. Allí, junto a Mario Fajardo, gerente de cultivos del hatchery de Ostimar, el capítulo muestra cómo parte el ciclo de vida del ostión, desde sus primeras etapas larvales hasta su conservación para continuar el proceso en el mar.
[exte]De la semilla al mundo: El viaje del ostión del norte
Luego, la historia se traslada a las bahías de Guanaqueros y Tongoy, zonas fundamentales para esta industria. A cerca de 20 metros de profundidad bajo el mar, el ostión continúa su crecimiento en "linternas", las cuales son redes con diferentes niveles, en ciclos que pueden durar entre 14 y 16 meses y que se desarrollan de manera programada durante todo el año.
Desde las balsas de trabajo, el capítulo muestra labores esenciales como el desdoble, etapa clave para el desarrollo del cultivo. Allí, trabajadores como Pablo Valdivia, jefe de plataforma, explican cómo los ostiones son trasladados de las linternas, lavados, seleccionados por tamaño.
El cierre del proceso ocurre en el barrio industrial de Coquimbo, donde el producto llega a planta para su descarga, desconche, limpieza, congelado, empaque y despacho. Así, un Ostión que nace en la Región de Coquimbo termina preparado para llegar a distintos rincones de Chile y del mundo, reflejando la cifra clave que entrega Tomás Vigneaux al cierre del programa: Más del 90% de los ostiones cultivados en Chile nacen en las bahías de Tongoy y Guanaqueros.