El barrio Meiggs ha sido uno de los focos de intervención municipal para erradicar a los llamados "toldos azules" que se habían tomado el tradicional sector comercial. Mucho Gusto regresó a meses desde los operativos para observar cómo han cambiado las cosas con las nuevas medidas de control.
Meiggs se puede dividir en dos: un perímetro cerrado de 13 cuadras y un exterior con calles repletas de los vendedores ambulantes que fueron expulsados en los operativos anteriores.
Los clientes relataron al matinal sentirse más seguros en la zona enrejada. "En la parte de acá yo me siento segura, pero en la parte de allá me vine arrancando porque está muy malo. Bascuñán está muy lleno, falta más seguridad; dos chicos me quisieron abrir la mochila ahora", relató Carmen, una compradora de Meiggs.
Sin embargo, los beneficios del sector enrejado en temas de vigilancia y seguridad no se traducen en mayores ventas para los locatarios, quienes deben competir con vendedores de productos falsificados y que no pagan patentes comerciales.
"Han bajado las ventas porque los portones a veces están cerrados y no los abren constantemente. Vendíamos harto y ahora estamos en casi la mitad", declaró Víctor, uno de los comerciantes del barrio.
Tratamos de trabajar con Carabineros para prevenir, pero es complicado. Se fueron de aquí porque querían seguir con su 'trabajo' y se están peleando afuera por el espacio. Algunos se han retirado, otros han arrendado locales.