Jimena Araya, alias Rosita, es una de las venezolanas más buscadas por Estados Unidos. Sus vínculos con el Tren de Aragua la catalogan como una peligrosa mujer que estuvo en más de una oportunidad en Chile, con reconocidos personajes.

Comenzó su carrera como actriz y modelo. En la televisión venezolana se hizo popular interpretando a una mucama de nombre Rosita. Con el tiempo dejó los sets de televisión y migró al mundo de la música electrónica, bajo el nombre de DJ Rosita.

Detrás de las imágenes de fiesta que comparte en su cuenta de Instagram con más de 3 millones de seguidores, se esconde una historia que terminó en sanciones internacionales y en el radar de los investigadores del crimen organizado.

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La venezolana más buscada por Estados Unidos

El vínculo de Jimena y el Niño Guerrero se da en un contexto de narcotráfico, extorsión, homicidios, trata de personas. Araya, según las investigaciones, no era una espectadora de esta historia, era parte de ella, al punto de ser apodada también como la viuda negra.

Sin embargo, su conexión con el líder del Tren de Aragua se remonta al 2012; ese año se fugó de la cárcel de Toporón en Venezuela, la misma prisión que él y su organización prácticamente controlaban desde dentro. Las investigaciones determinaron que el Niño Guerrero contó con ayuda externa para escapar, y entre esas personas figuraba Jimena Araya.

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Si bien fue detenida en octubre del mismo año, salió en libertad tras pagar su fianza. Tras ello, se dedicó de lleno a la música o eso aparentó.

En diciembre de 2025, Estados Unidos sancionó a Jimena Araya junto a otros 6 integrantes de la red del Tren de Aragua. Descubrieron que parte de los ingresos de sus presentaciones como DJs se destinarían a financiar al Tren de Aragua, además de vincularla con el robo de relojes de lujo en América Latina.

Precisamente, Rosita organizaba los robos y luego transportaba la mercancía a Estados Unidos para poder blanquearla. Además, tuvo vínculos con detenidos en la Operación Tokio y el empresario Iván Martínez.

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