Yandel Sinfónico logró hacer una buena mezcla con 50 músicos en escena, sumado a grandes clásicos del reggaetón que hicieron bailar al Festival de Viña del Mar.
El periodista musical, Mauricio Jürgensen desmenuzó esta propuesta y señaló que lo clásico y lo urbano "no son géneros que que dialoguen entre sí, es raro, la voz no es precisamente algo que uno sienta que se distingue en el mundo del reggaetón para poder llegar a ese formato sinfónico. En el fondo, la duda razonable era, ¿esta mezcla funciona o está pegada con Chile?".
"Para sorpresa de muchos, me incluyo en ellos, la mezcla funciona bien, pero en un equilibrio bien engañoso, por así decirlo. Esto de sinfónico, en el fondo es un traje, ¿no? Es como que al reggaetón tú le pones el traje de gala, pero adentro, el cuerpo sigue siendo reggaetón. Esto del dembow, es ese patrón rítmico de la batería del reguetón que es tan clásico, sigue sonando, no cambia", agregó.
"Marca algo conceptualmente"
Pero más allá de lo musical, Jürgensen valoró lo simbólico de este show.
"Al reggaetón lo vuelve trascendente al vestirlo en este lugar. Es como llevar una discoteca al Municipal y enterar ahí una fiesta. Es un hito, marca algo conceptualmente y la palabra trascendente no es menor porque efectivamente este repertorio para mucha gente ya es una canción que genera un recuerdo emotivo muy claro", afirmó.
En este sentido, invitar a Kidd Voodoo al escenario para cantar "Me Mareo" fue darle paso a una nueva generación que se crio con este sonido.
"Quizás un hito en esa lógica de pasarle la posta; estos son los que vienen, pero nosotros los vieja escuela, sinfónico y todo, todavía la hacemos".
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