A tan solo horas de entregar la corona del Miss Universo Chile, Inna Moll publicó un emotivo y reflexivo mensaje en torno a lo que fue su reinado y período como reina de belleza nacional.
Y es que, tras su paso por el Miss Universo, la vida de Inna cambió por completo y dio un giro enorme, siendo una experiencia gratificante y un reinado que le brindó momentos únicos.
Por lo mismo, a nada de entregar su corona, la reina de belleza escribió un extenso texto en sus redes sociales donde abrió su corazón de cara a las últimas horas que le quedan como la representante de Miss Universo Chile.
La reflexión de Inna Moll a horas de entregar la corona
"Hoy amanecí preguntándome qué más podría haber hecho. Qué decisión distinta habría tomado o qué habría dado extra para hacerlo mejor. Se me vinieron a la cabeza muchísimas cosas y, por un momento, sentí un vacío al pensar que quizás alguna de ellas habría cambiado el resultado y que tal vez habría sido suficiente para que Chile ganara esa corona", partió diciendo en un comienzo.
En esa línea, Moll expresó que "después de pensarlo mucho entendí algo que necesitaba decirme. La Inna de ese momento ya no daba más. Tenía los pies sangrando. Llevaba días durmiendo muy poco. Me pesaban los ojos, el cuerpo y la cabeza. Y aun así, esa Inna salió todos los días dispuesta a darlo todo".
"Era la que se despertaba tres horas antes para hacerse un peinado que había practicado muchísimas veces, aunque todavía no le saliera perfecto. La que entraba a redes sociales y leía comentarios que la hacían dudar de sí misma, pero igual se ponía a bailar antes de salir al escenario solo para recordarse que sí podía y creerse el cuento. Y ahí entendí que no había nada más que pudiera haber hecho", sentenció para sí misma.
Dicho esto, aseguró que en ese momento "mi cansancio era enorme, pero mis ganas de representar a Chile lo eran todavía más. Mi único motor era pensar en toda la gente que confiaba en mí y en el orgullo que sentía de estar ahí. Saqué una versión de mí que ni yo conocía. Una versión más fuerte, más valiente y más resiliente de lo que alguna vez imaginé".
"Hoy, mirando todo con un poco más de calma, me doy cuenta de que lo di todo. De verdad, todo. Nada de esto fue casualidad. Cada ensayo, cada pie ensangrentado, cada hora sin dormir, cada lágrima, cada nervio y cada sonrisa valieron completamente la pena", afirmó.
Finalmente, Inna aseveró que "hoy entrego esta corona con el corazón lleno de gratitud, pero también con mucha paz. Porque, aunque siempre es fácil pensar en lo que uno pudo haber hecho diferente, hoy sé que la Inna que estuvo ahí dio absolutamente todo lo que tenía".