Luis Emilio (Alejandro Trejo) tuvo un regreso triunfal tras 10 meses en la cárcel en El Jardín de Olivia. ¿Cómo logró pasar de una sentencia de años a volver a la cima del poder en solo una cuestión de días?
Lo cierto es que Walker no se quedó de brazos cruzados y desde que puso un pie tras las rejas, se propuso salir y vengarse de todos aquellos que lo expusieron a la justicia. Lo primero fue contar con personas que lo ayudaran, ya sea por miedo o codicia. Así, coordinó dos planes por separado: uno para secuestrar a su nieta y el otro para hacer caer a sus hijos en la compañía.
Un secuestro, una liberación
Al contratar a Franco (Emilio Edwards), Luis Emilio ganó un hábil subordinado que raptó a Olivia (Violeta Silva) sin dejar rastros visibles. Clemente (Pipo Gormaz) vio a su padre como la única alternativa para rescatarla, pero la condición era una: que Renata (Susana Hidalgo) retirara las declaraciones en su contra.
Finalmente, la exfiscal se retractó de su testimonio y permitió que Walker saliera libre de polvo y paja.
En la trastienda, el abogado Lalo Acosta (Jorge Denegri) fue asesinado y quedó como único responsable del secuestro y Clemente resultó incriminado por su asesinato.
Un nuevo socio controlador
Joaquín (Francisco Dañobeitia) se vio obligado a ayudar a Luis Emilio porque su vida estaba en riesgo. Gracias a él, Elisa (Carla Medel) engañó a Bastián (Alonso Quintero) y lo hizo firmar contratos fraudulentos que ahora lo tienen investigado en fiscalía.
Con estos cuestionamientos encima, las acciones del Grupo Vial bajaron y Walker aprovechó la oportunidad para comprar y quedarse con el 51% de la compañía sin revelar su identidad.