En este nuevo capítulo de Carmen Gloria: Fuerte y Claro, Claudia acudió al programa porque quiere recuperar la casa que le pertenece junto a sus hermanas. 

Su infancia era normal hasta que en 1979, su madre abandonó el hogar por otra relación. Ella tenía apenas 9 años y sus hermanas eran aún más pequeñas, por lo que asumió desde entonces el rol de protectora mientras su padre salía a trabajar. 

Ante la ausencia de la madre y la necesidad de su padre de trabajar, Claudia recordó a Lucinda, una mujer que había colaborado antes en la casa, y sugirió que se hiciera cargo de ellas. Tras sufrir un accidente y quedar sin vivienda, Lucinda se instaló con sus tres hijos en las dependencias traseras de la propiedad familiar.

Carmen Gloria: Fuerte y Claro / Mega

Con el tiempo, la relación con el padre de Claudia se transformó en un vínculo de pareja.

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Los últimos años de él estuvieron marcados por una diabetes mal controlada y que coincidieron con las quimioterapias de Claudia. "Lucy, en varias oportunidades nos ocultó cuando mi papá tenía problemas de salud grave y yo en ese proceso estaba con mi quimioterapia y radioterapia, con un cáncer. Lo que más me dolió cuando él partió fue no haber podido estar con él en el último momento", señaló a Fuerte y Claro. 

Tras el fallecimiento, las hermanas descubrieron que habría un testamento buscaba garantizar que Lucinda siguiera viviendo en la propiedad, situación que ahora las hijas disputan.

Y dirigiéndose a Lucinda, dijo: "Hay 3 niñas que perdieron todo, que incluso perdieron a su papá. Que pueda entender que esto no es algo en contra suya, sino que es un derecho que debemos defender nosotras". 

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