Hace más de seis años se instaló en la comuna de Colina la toma Aconcagua, la que con el tiempo creció y atemorizó a los vecinos de villas aledañas. Sin embargo, sus 400 habitantes, entre chilenos y extranjeros, tienen las horas contadas, ya que se ejecutó una orden de desalojo que comienza este martes.
Si uno observa la toma desde las alturas, se ven vehículos prácticamente en todos sus pasajes, y no solo eso, casas con segundos pisos, comodidades de sus habitantes que se mantienen colgados de electricidad.
Este asentamiento ilegal se ha transformado en un problema para quienes viven cerca, y es que ha estado involucrado en violentos delitos: balaceras con personas fallecidas y operativos con resultados de más de 80 extranjeros con situación migratoria irregular, incluso algunos con orden de expulsión.
Vecinos de los alrededores acusan que varias personas que viven en la toma tienen sus casas en la misma comuna. Sin embargo, las arriendan a terceros y se trasladan a este asentamiento.
En diálogo con Mucho Gusto, expresaron su preocupación por lo que sucederá tras el desalojo. Ya han circulado registros donde aparecen personas revisando y preparando otros terrenos para construir.