Nadie hubiera esperado en los primeros capítulos de El Jardín de Olivia que Joaquín (Francisco Dañobeitia) entraría a un taller en llamas por salvar a Karina (Jacinta Rodríguez).
No le agradó cuando supo que era amiga de Ignacia (Cota Castelblanco) porque era una artista de bajo estrato social. Luego, la rechazó por su orientación sexual y finalmente la detestó al enterarse de su romance con Nacha.
Para Joaco, Karina era la mujer que le quitó todo lo que aspiraba tener y se sumó una arraigada homofobia que Luis Emilio (Alejandro Trejo) solo alimentó.
Intentó varias veces sacarla de su camino con trucos, amenazas y trampas: cortó las llamadas que hacía de Barcelona cuando murió Bernardita (Catalina Guerra) y buscó a Christian (Juan José Gurruchaga) para que se la llevara consigo a Buenos Aires, al punto de acusarla de tráfico de drogas con tal de que la encarcelaran.
Y sí, reconocía que eran tácticas sucias, pero estaba dispuesto a caer bajo por recuperar a Berni. Sin embargo, las cosas llegaron demasiado lejos y demostró que había una línea que no iba a cruzar.
El momento del cambio
Cuando supo que Luis Emilio mandó dos matones en busca de Ignacia para arrebatarle a su hija por la fuerza, él decidió retirar la denuncia que había interpuesto para que la joven huyera del país.
Luego, escuchó cómo Luis Emilio mandaba quemar viva a Karina por lo que él mismo fue al taller incendiado para sacarla de entre las llamas, resultando herido en su brazo derecho.
Este acto de heroísmo conmovió a Ignacia y le agradeció profundamente el haber salvado a Karina. "Tal vez tú empezaste con todo esto, pero sabes perfectamente quién es el que tiene las manos manchadas con sangre", dijo ella en la clínica.