Carmen Gloria: Fuerte y Claro ahondó en la realidad que viven los adultos mayores en nuestro país. Bajas pensiones, extensión de la vida laboral para poder sustentarse y la falta de redes familiares que les hagan compañía. 

En terreno, el programa conoció a Patricia, una vecina de Ñuñoa que vive con su cuñada para compensar gastos. Recibe 73.400 pesos de pensión y con una máquina hacía copias de llaves para aumentar un poco el dinero entrante. 

Se detuvo por problemas en sus articulaciones. "Fibromialgia... No dejaba dormir a las vecinas de los gritos, los dolores y todo eso. Me controlo con algunos medicamentos que me da el consultorio y otros los tengo que comprar", dijo.

Carmen Gloria: Fuerte y Claro / Mega

La vida en comunidad de Patricia

Patricia no tuvo hijos, así que sus principales lazos están entre sus vecinos. "Mi entorno es mi hermana y el barrio, la comunidad que siempre estamos ayudando, porque tengo sobrinas y sobrinos, pero los cabros ahora están en otra forma de vida", señaló.

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"Necesitamos mucha ayuda del Estado. En los adultos mayores hay una soledad muy grande, falta de afecto y de cariño; más que la ayuda económica es el ocuparse de la compañía".

"Yo alcancé a vivir otros tiempos donde los adultos mayores eran unas personas sabias, respetadas. Su aporte social era muy importante a esta sociedad en que vivimos. (Ahora) se siente que a los adultos mayores no les toman asunto, como que llegan a los 50 años, ya no pueden postular a casa, ya no pueden postular a ciertas cosas; son apartados, disminuidos", cerró Patricia.

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