En Only Friends, Carmen Gloria Arroyo recordó su acontecido debut como abogada penalista, ya que por asignación al azar terminó al frente de dos mediáticos casos recordados hasta hoy en la historia judicial chilena: el asesinato en la Catedral de Santiago y la defensa de Gemita Bueno en el caso Spiniak.
"Yo estudié tarde, por las razones obvias que les conté de mi papá, me titulé en la universidad y me nombran abogada penal de turno en el mes de agosto del año 2004. Eso significa que si ocurre una causa muy importante en el país que no tenga abogado, te la asignan a ti", comenzó.
"Yo dije: 'Ay, ojalá pase algo importante y me haga famosa'", confesó Arroyo y, para su suerte, sus deseos se cumplieron. "Ese mismo mes fue el asesinato de la catedral, Rodrigo Orias, que me tocó a mí, y a los 15 días fue Gemita Bueno, del caso Spiniak".
El logro judicial de Carmen Gloria Arroyo
Y pese a su poca experiencia, hizo énfasis en el arduo trabajo para ayudar a su última representada.
"Empecé a a hinchar las pelotas, iba y estudiaba, llegaba en la mañana y entraba a hablar con el ministro (Sergio Muñoz), hasta que un día me dice 'no moleste tanto. Cumpla con los plazos y con eso está'. Y yo digo 'no. Yo quiero hacer mucho más que eso'", indicó, dando vuelta un panorama judicial difícil de potenciales 20 años de presidio a solo 4 años y un día de presidio bajo libertad vigilada.