Álvaro Ballero pasó por un pésimo momento tras su separación de Ludmila Ksenofontova. Sin embargo, eso parece haber quedado en el pasado y ahora su presente se trata más de ser consciente de sí mismo.
Esto lo ha llevado a dejar el alcohol, algo que lo tenía muy complicado, y también a mejorar la percepción que tenía de él y su físico, un asunto que lo acomplejó desde muy pequeño.
Fue así como realizó una publicación en Instagram, a torso desnudo, en la que explicó un poco de las situaciones que vivió en su infancia y cómo esto fue cambiando con el tiempo hasta llegar a sus actuales 43 años.
La reflexión de Álvaro Ballero sobre el bullying
"Cuando era chico me hacían bullying, siempre fui el 'rarito', el que escribía poesía y le gustaba dibujar. Pocas veces me fue bien con las mujeres; el rechazo era lo habitual, era más bien el perno, el que no tomaba y no carreteaba", partió diciendo el exchico reality.
En esa línea, explicó que todo eso quedó atrás cuando en segundo medio se cambió de colegio: "Comencé a entrenar mi cuerpo en casa y de un día para otro pasé de ser el ñoño a alguien algo más atractivo para el sexo opuesto; luego explotó cuando entré al reality, ahí pasé a ser el 'mino', una descripción que nunca pensé iba a tener".
"Siempre me ha costado mirarme al espejo y sentirme atractivo, que tengo la cara redonda, que soy muy cabezón o chico, pero con los años he aprendido a quererme más y a veces sentirme más atractivo. En esta foto me siento así; a mis 43 años puedo ser más seguro de mí mismo. Claro, uno entiende que el atractivo va mucho más allá de lo físico y en eso juego mucho mejor", cerró Álvaro, en una reflexión que dejó varios comentarios valorando que ahora se sienta bien consigo mismo.