En este capítulo de Carmen Gloria: Fuerte y Claro, Juan y Juana llevan 20 años viviendo en una casa que creían suya. Pagaron $800 mil por la propiedad a Abraham, quien participaba en un comité de vivienda.
Tras llegar a un acuerdo, decidieron esperar un plazo de cinco años para inscribrirla legalmente porque se trata de casa con subisdio habitacional. La ley indica que no se puede vender, arrendar o prestar en el tiempo ya mencionado.
Nunca se hizo el papeleo y hoy, a dos décadas del trato, Abraham exige un pago de $20 millones para cederla. En conversación con Fuerte y Claro señaló que el dinero recibido lo consideró un pie y que el precio que pide sigue siendo bajo para el valor de mercado.
Para que este tipo de situaciones no se repitan, Carmen Gloria Arroyo explicó que "la compraventa es en Chile un contrato solemne. Significa que debe cumplir con ciertas formalidades que la propia ley establece para que sea válido".
Tiene que ser mediante escritura pública "y no basta solo con la escritura pública: tiene que estar inscrita en el conservador de bienes raíces de la comuna donde se realice o se encuentre el bien. (...) Comprar una casa para todos los chilenos es un esfuerzo enorme, es un sueño, y duele cuando los embaucan, los engañan y terminan perdiendo esa inversión".
Para cerrar, puntualizó que "esto no debiera haber pasado nunca si don Juan hubiera entendido que no había adquirido una propiedad, o si don Abraham hubiera entendido que cuando se adquiere con subsidio habitacional existen prohibiciones expresas de no vender, no arrendar y no prestar esa propiedad por la urgencia y por el privilegio que es tener una ayuda del Estado".