En el capítulo 69 de El Internado, le mostraron a Arenita una foto de cuando ella era muy pequeña y contó más detalles de su infancia y cómo se conecta con su hija.
"Era muy curiosa, tenía mi carácter, no me gustaba que me dieran besos, era muy maldadosa, me gustaba romper mis juguetes para ver qué tenían dentro y a veces me metía en problemas", contó.
Luego, confesó que sus padres se casaron a muy temprana edad: "Peleaban mucho, tengo varios recuerdos, no los más felices, mi felicidad fue, una vez que se separaron, yo me fui a vivir con mi abuela, como a los 7 años".
El testimonio de Arenita
Lamentablemente, la personalidad de Arenita cambió en ese momento: "Me opaqué, me puse muy callada, no quería molestar a nadie, quería ser invisible porque sentía que me podían agredir. Después salió de nuevo todo lo extrovertido, cuando me volví a sentir segura con mi abuela".
También, expresó que la relación con sus padres no es la misma y que no recuerda que la hayan dado amor, situación que ella intenta revertir con Luisa, su hija: "De niña no me acuerdo, a mi hija le entrego eso, le leo cuentos...".
"Le digo todas las noches lo valiosa que es, me siento igual culpable de estar acá, si no hubiera tenido la referencia, por el amor que me dio mi abuela, sería muy difícil", finalizó Natalia Rodríguez con lágrimas en elos ojos.
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