A mediados de noviembre de 2024, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) se adjudicó, a través de un remate judicial, la Casa Losada de Viña del Mar, una de las casonas más icónicas de la ciudad. La idea era destinarla a actividades de postgrado y formación continua.

Sin embargo, los deseos de la casa de estudios se han visto truncados por la negativa del exdueño de la propiedad a abandonarla.

Exdueño de Casa Losada se niega a abandonar casona

Ubicada en la intersección de calle Libertad con 8 Norte, la Casa Losada fue construida por Vicente Martínez en la década de 1920. Tras su muerte, Carmen Martínez, una de sus hijas, se casó con Manuel Losada, quien fue un importante empresario naviero. Desde ese momento, la residencia, que tiene una superficie total de 2.500 metros cuadrados y 1.009 metros cuadrados construidos, se ligó a Losada.

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En 2007, la casona pasó a ser propiedad del empresario Óscar Cuevas Rivadeneira. Su intención era transformarla en un exclusivo multiespacio, pero sus planes no resultaron después de que en 2016 fuese declarada como inmueble de conservación histórica.

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Con el paso del tiempo, la empresa del entonces dueño enfrentó un proceso de reorganización judicial que terminó con el remate del inmueble. En el marco de este procedimiento, la PUCV se adjudicó esta casona por más de $300 millones.

Desde la casa de estudios advirtieron que la negativa del exdueño a dejar la propiedad impide su restauración, retrasa su uso con fines académicos y pone en riesgo su mantención estructural y, sobre todo, su valor patrimonial.

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