El sector de barrio Matta Sur ya no tiene solo casonas históricas, y es que se ha transformado en un punto donde personas en situación de calle instalan rucos por semanas y hasta meses.

Con ellos también los vecinos acusan consumo de drogas a plena luz del día, desechos en espacios públicos y situaciones de acoso que dicen ocurren incluso frente a niños y familias que transitan por el lugar.

Cansados de estas inesperadas visitas, la junta de vecinos instaló mangueras en los techos de algunas casas y un monasterio con la intención de persuadir a personas que intentan instalarse.

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A esta realidad se suman los asaltos, los cuales profundizan la sensación de inseguridad y abandono que denuncian quienes viven en el barrio Mata Sur.

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En una de las esquinas, frente al único edificio del barrio, los delincuentes atacan casi a diario a sus residentes con armas blancas y de fuego. Sus víctimas son siempre las mismas: adultos mayores, mujeres y escolares.

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