Andrea (Catalina Guerra) es una bomba de tiempo para su familia. Los Toledo han convivido durante años con sus súbitos cambios de humor y aprendieron a adaptarse a su carácter, pero todo se salió de control cuando Andrea mostró su lado B frente a los Márquez.
En los recientes capítulos de La Baronesa, una situación puntual terminó por desatar la tormenta: la encerrona que sufrió Samuel.
León (César Caillet) quiso darle un susto a Toledo por haberlo amenazado en su consulta y envió un grupo de matones para hacerle una encerrona. Coincidentemente, ese día Clara (Lorena Bosch) fue a la oficina de Samuel para conversar y él se ofreció a llevarla hasta su casa.
Los dos fueron emboscados por los antisociales y gracias a que el padre de Javier (Simón Pesutic) escapó, ninguno fue herido.
La policía llegó y en medio de las declaraciones, Samuel y Clara debieron quedarse juntos para dar testimonio. Mientras, en casa, Andrea no podía ocultar su ansiedad por la ausencia de su marido y tras enterarse de lo sucedido, se preocupó más de que estaba con otra mujer al riesgo mortal al que estuvo expuesto.
El escándalo en el restaurante
Andrea tomó muchas copas de más. Siempre que está estresada, recurre al alcohol, pero esta vez quiso aclarar cuentas con su consuegra.
A sabiendas de que había una comida familiar en el "Doña Aurora", fue al restaurante y justo escuchó a Clara elogiar a Samuel. Esto desató una escena de celos que puso incómodos a todos los presentes.
Por supuesto, era un asunto que las dos involucradas debían resolver en privado y Clara se llevó a Andrea a una oficina para insistir en que no tiene ojos para nadie más que no sea Antonio (Carlos Díaz). "Los sentimientos de mi marido los conozco muy bien, pero los tuyos no. Yo no te conozco, Clara. (...) Desde que tú apareciste, él se transformó en otra persona", refutó Andrea.