Luis Emilio Walker (Alejandro Trejo) pasó varios años impune con chantajes, sobornos abusos y muertes a su haber, pero todo llega a su fin. En El Jardín de Olivia, cuatro valientes mujeres decidieron denunciarlo y ahora lo tienen al borde de la detención por primera vez.
Nunca hubo evidencia concreta para encarcelarlo por los asesinatos de Ángela (Ana Domínguez), Bernardita (Catalina Guerra) y Omar (César Sepúlveda), pero sí quedaban registros de los pagos a todas las mujeres de las que se aprovechó en el Grupo Walker.
Las primeras en hablar
Vanessa (Begoña Basauri) se propuso la caída de su antiguo jefe y recopiló un listado con al menos 20 mujeres que sufrieron en manos del empresario. Si todas hablaban podrían construir un caso sólido en fiscalía, sin embargo, las presiones y el miedo la dejaron completamente sola, o casi.
Jessica (Ignacia Sepúlveda) dejó atrás el terror y se atrevió a contar lo que le ocurrió al fiscal Santibáñez (Claudio Ravanal), aunque no sirviera de mucho. Gracias al dinero e influencias que tiene, Luis Emilio logró desacreditarlas y dejar en ceros la investigación en su contra.
Pero cuando se perdía toda esperanza, la fiscal Montes (Susana Hidalgo) también quiso hablar y encontró a otra mujer dispuesta. Junto a la enfermera Rocío Verdugo (María Jesús Miranda), relataron cómo fueron amenazadas tras descubrir que Walker ordenó la muerte de su esposa y la forma en que el subprefecto Héctor Burgos (Juan Carlos Cáceres) ultimó a Bernardita.
De hecho, el policía fue detenido por Santana (Matías Oviedo), dejando al empresario al borde de caer en manos de la justicia.