Pauline Potter tiene 50 años y pesa 308 kilos. Vive en Sacramento, California, junto a su hijo Dillon. Por su exceso de kilos, apenas puede moverse sin ayuda, limpiarse o alimentarse sola. Es una mujer muy limitada físicamente y todos los días desea poder levantarse, vestirse y salir a la calle. Cada día se pregunta si tendrá alguna vez una vida normal.

Dillon tiene 21 años y su trabajo de tiempo completo es ayudar y cuidar a su madre. No tiene una vida social y es una persona muy cerrada. La relación que tiene con su madre es muy distinta al común de las personas: él hace el papel de enfermero y ya no tolera más la situación. Cree que no podráe tener una vida normal porque debe cuidar a su madre y no tiene tiempo para nada más.

Con más de 300 kilos, esta mujer cree que lo único que le da fuerza es la comida. No conoce otra manera de ser feliz. Un día se da cuenta de que ya no quiere vivir más de esta forma y demuestra que está dispuesta a hacer un cambio radical, que mejorará para siempre su vida y la de su único hijo.

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