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Max Mellado, exlíder estudiantil, reveló su dura batalla contra las adicciones: "Me iba a morir si no paraba"
La vida de Max Mellado, uno de los líderes de la revolución "pingüina", cambió radicalmente luego de superar adicciones.
Corría el año 2006 y el en ese entonces estudiante del Liceo Barros Borgoño se hacía conocido por encabezar uno de los movimientos juveniles que exigía mejor calidad en la educación secundaria y equidad en el sistema.
Su personalidad llamó la atención y unos años después fue reclutado para participar de uno de los realities más populares, inspirado en la vida militar.
Pero luego se le perdió el rastro y, recientemente, el comunicador reveló que estuvo internado en un recinto de rehabilitación.
El camino de Max Mellado
En una entrevista para LUN, Mellado ahondó más en los últimos años de su vida y su consumo problemático de drogas.
"Partió hace años, cuando trabajaba en una agencia de comunicaciones y me empecé a ligar mucho al mundo nocturno. Primero empecé con consumo de alcohol y de ahí al consumo de sustancias. Primero lo hacía una vez a la semana, luego tres veces, hasta que con el paso de los meses se convirtió en algo problemático. Ya para el 2023, 2024, estaba tocando fondo todos los días y me estaba farreando todo", explicó.
También, el periodista confesó que uno de sus peores momentos fue cuando se separó de su expareja y madre de sus hijos: "El consumo me hizo perder a mi familia, es una enfermedad que no perdona. Yo ya consumía y decidimos irnos a vivir a Graneros para salvar la relación. Finalmente, no resultó y cuando volví a Santiago ya no había vuelta atrás. Tenía un buen trabajo, pero estaba solo y me perdí. No encontraba cómo salir, el cuerpo no me lo permitía porque, entre medio, traté de salir solo, pero el síndrome de abstinencia no me dejaba".

Afortunadamente, Max Mellado se dio cuenta de que estaba llegando a su límite y decidió pedir ayuda: "La segunda semana de agosto del año pasado llegué hasta el COSAM (Centro Comunitario de Salud Mental) del Hospital Barros Luco. No se lo dije a nadie y partí. Me iba a morir si no paraba. Tenía miedo de morirme. Me hospitalizaron por 5 días para desintoxicarme y me buscaron un cupo en CREA. Fue un año con altos y bajos; no tienes salidas, no tienes visitas, te encierras. Es voluntario. Yo nunca abandoné".
Con mucho esfuerzo, conciencia y las ganas de recuperar a sus hijos, el comunicador logró rehablitarse.
"Sigo en tratamiento ambulatorio de por vida, con mis medicamentos. Porque para mí esto no termina aquí, es para toda la vida, una enfermedad crónica. Mi norte es lo que me queda por hacer, especializarme en mis estudios de periodismo y recuperar a mis hijos. Quiero ser un ejemplo y entregar un mensaje de que sí se puede, quizás volver a la actividad política activa y ser un aporte en áreas de salud mental en Chile", cerró.
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